No llegaste a componer mi vida

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No me gusta creer que siempre dependeremos de un alma gemela para poder vivir bien; que el resto de las cosas perfectas que tiene la vida, no vale la pena si no tenemos una media naranja que nos complemente. No me gusta creer que tengo que estar enamorada, para ser feliz. 

Y no lo aprendí de la nada, la vida misma me lo mostró. Me mostró la fragilidad que provocamos cuando ponemos en manos ajenas nuestra felicidad. Me mostró lo fácil que una persona puede romperse si otra decide dejarle o las cosas salen mal. Me enseñó lo vulnerables que somos si amamos a otro, más que a nosotros mismos. 

Y no, que crea eso no significa que cerré las puertas de mi corazón. Significa que sabiéndolo, puedo querer mucho mejor. No será miedo a la soledad ni dependencia emocional, sino ganas verdaderas de estar con alguien porque así lo elegí, de manera consiente y real.

Y entonces llegaste tú, en uno de los mejores momentos de mi vida. No llegaste a salvarme, llegaste a dejarme compartir contigo lo que había logrado. Y nos elegimos sin buscar algún consuelo o algo que nos faltara. Llegamos a admirarnos completos y con la esencia demarcada. No rotos, no incompletos, sino fuertes, vivos.

Eso es lo que te hace tan único en mi vida. No hubo razones externas, sólo yo enamorándome de ti, de lo que eres, de lo que somos. Queriéndote con un pie en la tierra y el otro flotando. Sosteniendo tu mano sin miedo a soltarla, porque aún seguiríamos caminando hombro con hombro.

Y sé que por más que queramos, las cosas no siempre serán perfectas, pero eso es lo que hace de esto algo tan real y sincero. Me encanta haberte encontrado ahora y no antes, no después. Me encanta tenerte conmigo y seguir siendo yo sin importar qué.

Gracias por elegir estar aquí, porque aunque por separado ya estamos enteros, estando juntos hay algo que hace todo más especial.

Escrito por: Mayeli Tellez