Mi historia comienza como todas, completamente enamorada y viviendo mi propio cuento de hadas.

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Fuimos amigos un tiempo largo, ambos estábamos en una relación con alguien más y a pesar de que nos llamamos mutuamente la atención ninguno intento nada.

Pero un día, después de muchas risas, consejos, historias, paso. Eran ya tan fuertes las ganas de que pasara algo más que decidimos intentarlo.

Sí, sé que estuvo mal, sé que me dirán que estábamos lastimando a alguien más, dos personas más para ser exactos, pero, aunque suene a excusa, aunque suene a que es la misma historia de todos los infieles, quiero contarles que las relaciones que ambos teníamos no estaban bien desde mucho antes de que coincidiéramos en el camino.

Fue algo verdaderamente hermoso, jamás en mi vida me había sentido tan atraída física, sexual y emocionalmente por alguien, sentí que a él le pasaba igual y eso hacia que fuera mágico.

No sé qué sentí, todo ese tiempo extrañé cada beso, cada caricia, cada palabra, cada gesto, para ese entonces yo también había terminado ya mi relación, como ya les había contado eso llevaba ya tiempo mal, pero esa es otra historia, por fin éramos libres para amarnos, para cuidarnos, apoyarnos, consentirnos, llenarnos de felicidad y eso fue lo que hicimos.

Fuimos por un largo tiempo una pareja envidiada, en el buen sentido de la palabra, en verdad se nos notaba lo mucho que nos amábamos, siempre queríamos estar juntos, hacer todo juntos y ese fue el problema.

Yo seguía completamente enamorada, por primera vez en mi vida me sentí completamente feliz, a mi nada me faltaba estando con él. Pero para él las cosas empezaron a cambiar, ya no disfrutaba tanto el tiempo conmigo y empezó con el cuento de que cada uno necesita su espacio.

Quizás sí, es cierto, en las relaciones de pareja es necesario que cada uno tenga sus propios amigos y sus propias actividades, pero a mí esto siempre me genero cierto malestar, por egoísmo, por insegura o porque simplemente yo no sentía esa necesidad.

Aún no se bien que paso, en que momento mi cuento de hadas se convirtió en peleas, celos, malos tratos, infidelidades, porque sí, eso paso.

Muchas de mis amigas al inició de mi cuento de hadas, me preguntaron cómo podía confiar en alguien que le fue infiel a alguien más estando conmigo, que de seguro me iba a hacer lo mismo a mí, pero siempre pensé que pensar eso de él, sería asegurar que yo también se lo haría, que el también tendría que desconfiar de mí y yo sabía bien que jamás lo haría, que jamás haría nada que destruyera mi cuento feliz.

Pero cuando él empezó a pedir su espacio, yo empecé a estar siempre de mal humor y quizás eso fue lo que hizo que él buscara paz en alguien más.

Ya nos hemos separado un par de veces, ya he intentado dejarlo en el olvido, ya no queda mucho de ese cuento de hadas.

En mi solo hay tristeza, frustración, decepción; en él indiferencia, desamor, reproches.

Pero seguimos estando juntos y solo hasta ahora entiendo por qué.

¿Quién no aprovecharía?

Quisiera poder terminar diciendo que llegué al final, que aprendí a valorarme y a alejarme de quien no valora mi presencia, mi amor.

Pero no es así, lo cierto es que para poder escribir el Fin se necesitan fuerzas, fuerzas que aún no tengo, pero estoy segura que cualquier día, será el día que me levante y diga no más, porque ya no espero nada de él, solo esperó de mí, poderme convencer del valor que tengo, que no lo necesito, amarme más a mí que a otros.

Y entonces ese día por fin será el Final Feliz de mi cuento de hadas.

Por: Lau TM