Y entonces llegó él

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La vida elige los mejores momentos para recordarnos que no todo está perdido, que hay mucho más por hacer y que siempre vendrán cosas mejores. Puede parecer coincidencia u obra del destino, pero lo cierto es que aunque todo conspire para que cambies tu camino, a final de cuenta eres tú quien elige hacia dónde andar.

Y no podía quedarme ahí, a mirar cómo poco a poco me lanzabas al olvido. No podía verte tan seguro de mi cariño y eligiendo lastimarme de todos modos; quizá no lo hacías a propósito, sé muy bien que se te da aquello de ser egoísta sin darte cuenta, pero espero que entiendas mis razones para ponerle fin a este cuento que ya había acabo varias páginas atrás. 

Traté de ser paciente, de quererte aunque me dieras mil razones para ya no hacerlo. Y me faltaron tus besos en los peores momentos y tus caricias en los mejores días, me faltaron tus ojitos para recobrar la fuerza que poco a poco perdía. Después recordé lo mucho que valía y decidí darme otra oportunidad.

Y entonces llegó él, brindándome sonrisas sinceras y ánimos para luchar por mis sueños. Llegó para pintarme de rojo las mejillas después de cada cumplido y desenredar mi cabello con los dedos. Me hizo recordar todas mis virtudes y lo mucho que puedo brindar. 

Él llegó en el mejor momento de mi vida para recordarme que no todo está perdido, que hay mucho más por hacer y que siempre vienen cosas mejores. No sé si fue coincidencia u obra del destino, pero él fue el camino que elegí para andar. 

Es por ello que agradezco que tú salieras de mi vida poco a poco. Agradezco cada una de tus ausencias y tus pocas ganas de luchar. Agradezco cada noche que pasé buscando motivos para darnos una oportunidad más, sin saber que esa nueva oportunidad se acercaba para mí y estaba en otras manos que no eran tuyas.

Llegó él, a paso lento; me tomó en un abrazo y comenzamos a caminar juntos.

Escrito por: Mayeli Tellez