Yo me enamoro de lo extraordinario, de lo difícil, de lo inalcanzable, de lo que duele.

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No soy quien para juzgarte, no voy a darte una lección de vida, ni a aburrirte con ideologías mías, sé que cada persona tiene su propio camino y que yo estoy aquí por todo lo que he vivido anteriormente, no puedo forzarte a que me acompañes en mi manera de pensar, porque cuando se trata de amor, los pensamientos no suelen ser de lo más razonables, pero la experiencia termina por imponerse y darnos una bofetada para entender que es lo que tenemos que cambiar si no queremos continuar así.

Yo también estuve en tu lugar, yo también me sentía como tú, tuve un par de experiencias terribles que me obligaron a cerrar mi corazón, me obligaron a permanecer alerta, me obligaron a desconfiar de todo, incluso después de que me comprobaran con hechos que lo que me decían era verdad, yo aún no dejaba de desconfiar por completo, de esa manera comencé a vivir una manera diferente de experimentar el amor “con pinzas”, procuraba disfrutar el momento, procuraba exprimirle lo mejor a las experiencias vividas con mis parejas, pero nunca me permitía confiar por completo, nunca me permití enamorarme en realidad, y si sentía que era inevitable, incontrolable el hecho de enamorarme de aquel hombre prefería salir corriendo sin dar una explicación.

No quería volver a ser presa de una burla de nadie, no quería ser el juguete de ningún estúpido con complejo de conquistador, no quería quedarme llorando al final de la historia, no quería que doliera mi pecho como alguna vez me paso, en cada relación que entraba desde su inicio la condenaba a que terminaría mal, y me sentía orgullosa de mis predicciones, y de alguna manera no me dolía porque era algo que ya me esperaba, pero no me daba cuenta de que en realidad era yo quien estaba jodiendo cada una de esas relaciones, no me daba cuenta de que en realidad no me estaba protegiendo de nada, simplemente no me permitía amar, y así como las tristezas y las malas emociones no tocaban a mi puerta, las buenas experiencias tampoco lo hacía, comencé a darme cuenta de que si bien no sufría, en realidad tampoco gozaba.

Aprendí que no se puede tomar el amor solo por encima, en el amor o te sumerges o simplemente no te llega, aprendí que si bien muchas veces toca sufrir por desamor, también algunas veces se puede tener suerte y vivir cosas inolvidables, experiencias que hacen que a final de cuentas todo haya valido la pena, porque estoy convencida de que vinimos a este mundo a experimentar el amor, y que mientras más fuertes sean tus emociones, más satisfecha quedarás al final de tus días.

Hoy soy todo lo contrario de la persona que en ese entonces fui, hoy busco amores increíbles, busco experiencias extraordinarias, busco de esos amores que duelen, porque en la medida que duelen también agradan, porque si quieres encontrar el amor, no se puede hacerlo desde un palco, hay que vivirlo en carne propia, hay que comprometerse, hay que arriesgarse, hay que apostarlo todo, y aunque sé que la mayoría de las veces perderé en mi apuesta, solo necesito ganar en una para que todo haya valido la pena.

Autor: Sunky