Se suave, no dejes que el mundo te endurezca, no dejes que el dolor te haga odiar, no dejes que la amargura le gane a tu ternura.

0
85

Creo que la mayoría puede recordar al menos una experiencia que le marcara tanto que fue muy difícil recuperarse de ella, amar a alguien con todo el corazón, hacer planes con él, contarle nuestros más profundos secretos y deseos, creer que por fin has logrado encontrar a la persona indicada, y comenzar a pensar en un futuro juntos, y después ver que todo aquello se lo lleva el viento, o peor aun que fue un castillo de arena construido en base a las mentiras, creo que eso es algo que puede marcarte por un buen tiempo o incluso de por vida.

No han sido pocas las decepciones que he tenido, pero recuerdo una en especial que me rompió el corazón el mil pedazos, fue el hombre más inteligente y guapo que entró en mi vida y terminó siendo la bestia más horrible que jamás he conocido, al terminar nuestra relación sentí que mi mundo por completo desaparecía, y es que a pesar de haber vivido experiencias que podrían ser similares en el pasado, de las cuales me había aprendido a recuperar y levantar, de las cuales había vuelto a recuperar mi sonrisa, esta era completamente superior a las demás, era como si las otras fueran unas piedras en el camino y esta una enorme montaña que se derrumbaba sobre mi y yo expectante me quedaba debajo solo esperando a ser completamente aplastada.

Lloré y sufrí como pocas veces en mi vida he sufrido, añoraba aunque fuera un poco más de esa historia, y estaba dispuesta a todo con tal de conseguir una página más de aquella que fue mi historia favorita, y al ver mis deseos hechos pedazos no pude evitar cerrarme para todo el mundo, vivía en una melancolía eterna, solo recordando y añorando aquellos momentos que pasamos juntos, era joven y bella, pero me sentía sin fuerzas, y la más fea del mundo, ya no quería saber nada más sobre el amor, yo no quería sonreír, solo quería que el tiempo pasara y terminara poniéndole punto final a mi dolor.

Aquel hombre por quien tanto lloraba duró apenas nada en conseguir a alguien más a quien arropar en sus brazos y yo solo quería seguir mi vida recordándolo como si en verdad él me hubiera amado, como si hubiera sido una tragedia el habernos separado, sin comprender que la verdadera tragedia era mi actitud, sin comprender que él realmente nunca me amo, porque un amor verdadero tarda tiempo en salirse del pecho, y el rápidamente me había superado y olvidado.

Perdí mucho tiempo y personas que me querían por mi actitud fría y dura con ellos, me desquité con quien no se lo merecía, y gracias a Dios un día comprendí el error que estaba cometiendo, hoy entiendo que nunca se debe perder la esencia propia, la dulzura, y la ternura, porque siempre hay alguien que se merece el mejor de nuestros tratos, porque somos lo suficientemente importantes como para dejar pasar nuestra vida en la obscuridad especialmente por alguien que no supo amarnos.

Autor: Sunky