¿Quieres algo?  entonces ve, y haz que pase, porque la única cosa que cae del cielo es la lluvia.

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Desde muy joven tenía ganas de experimentar el mundo, quería trabajar, tener la capacidad de tomar mis decisiones y la libertad de hacer con mi vida una historia envidiable para la mayoría, y digna de ser recordada y contada por generaciones, pensaba como toda adolescente que el mundo era sencillo y fácil de conquistar y estaba deseosa de comérmelo por completo, lo quería todo y pensaba que solo sería cuestión de tiempo para obtener y ver realizados cada uno de mis sueños y caprichos.

Rápidamente paso el tiempo, como si un genio hubiera cumplido mi deseo, y pronto me vi con la posibilidad de ganarme la vida por mi cuenta, de dejar mi casa y de comenzar a vivir mi historia, tenía un libro nuevo lleno de páginas blancas y listas para ser escritas por mi mano un montón de aventuras sorprendentes, pero resulto que las cosas no eran tan fáciles como al principio las imaginaba, encontrar un buen trabajo que me dejara el tiempo libre para realizar todas las otras cosas que quería era una labor imposible, tenía que elegir entre ganar bien o tener tiempo libre prácticamente.

Las decepciones fueron acumulándose como las hojas de los arboles caen sobre las aceras en otoño, tenía tantas cosas por hacer y no sabía ni por donde comenzar, los días me parecían cortos, las horas simplemente no me alcanzaban y por la noche me acostaba con mi lista de cosas pendientes por hacer cada día más y más extensa y fue tanto así que llego un momento en que me abrumé, miraba al cielo y preguntaba ¿Por qué no podía hacer todo aquello que quería?, preguntaba insolente pero quizás no quería una respuesta, quizás solo quería poder quejarme y mostrar mi descontento asumiendo que la responsabilidad no era mía.

Dicen que, para ser viejo y sabio, primero se debe de ser joven y estúpido, y el tiempo me enseño que en mi lista de cosas por hacer había demasiadas cosas que realmente no valían la pena, no fue realmente bajar mis expectativas, fue abandonar todos mis caprichos estúpidos que no tenían otro fin más que el de alimentar mi ego, comencé a establecer prioridades, y a organizar mi tiempo con metas alcanzables y realistas, y poco a poco fui consiguiendo mis primeros logros.

Hasta entonces había estado cambiando de un trabajo a otro buscando con un poco de suerte algún trabajo de dueño o algo así, porque en mi mente quería llegar y tenerlo todo resuelto, era estúpido lo sé, pero me tomó tiempo darme cuenta, así que deje de cambiar de trabajos y permanecí en uno que realmente me gustaba hacer, no sucedió pronto, pero poco a poco fui ascendiendo en mi empleo, hasta que llego el día en que ganaba lo suficiente y tenía tiempo y recursos para hacer otras cosas que también quería.

Hoy varias personas creen que yo nací con este puesto, me miran y hablan de mi como si fuera una suertuda, pero obviamente yo tuve que pagar el precio por lo que ahora tengo, y aunque no sea la gran cosa para muchos, yo soy feliz con la vida que ahora tengo, y puedo decir que me lo gané, y les aseguro que me costó mucho esfuerzo, porque cuando quieres que algo bueno te pase debes buscarlo, rara vez las cosas buenas llegan a tu vida sin que pagues un precio por ellas, lucha por lo que quieres porque del cielo solo cae la lluvia.

Autor: Sunky