La que quiera ser diferente siempre nadara contra corriente.

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Que vileza la tuya al hacerme caer dentro de la trampa que a todas les tendiste y que estupidez la mía por dejarme caer con tanta fuerza, ahora veo que las mujeres tontas no nacen; se hacen pues nadie nunca nos obliga, nadie nunca nos dice que debemos actuar así, se nos predispone, se nos educa e inculca; nos guste o no sabemos que ya estamos destinadas a regarla más de una vez. Las que luchemos por lo contrario, nos cuesta, nos cuesta demasiado; nos cuesta el dedo que nos señala y nos enjuicia sin saber que pasa. Nos cuesta la vida entera pues siempre nos veremos obligadas a nadar contra corriente.

Te imagine muchas veces siendo el hombre perfecto, te imagine muchas veces como el mejor de todos por siempre y la sorpresa que me he llevado no ha sido la que imaginaba. Eres el hombre que precisamente nunca quise, de esos hombre que lo único que saben hacer es chupar la vida de las demás, de esos hombre que te hacen pensar que eres diferente, que te hacen creer que vas por donde quieres, que te tienen consideración, que te tienen respeto y amor. Al final terminas por enterarte que la mentira es como una herida tal fatal que nunca la viste venir. 

Le aposte al incorrecto, le aposte al que no debía, al que no quería, al que no esperaba a que le apostarán, lo di todo por el que no debía y desgraciadamente no seré la última, con el corazón roto en pedacitos me dan ganas de arrojarme al vació pero entonces sería de esas pocas que con el tonto pretexto del desamor echan su vida por la cañería, por lo menos eso me da vergüenza. Pensar en un final tan idiota sólo se puede crear en una mente de igual condición. 

Muchas veces me dije que jamás me rendiría, que no lo dejaría todo por un idiota y mírame aquí, deshaciéndome por ti, luchando por lo poco que me queda, dejándolo todo por la persona menos adecuada y siendo la mujer dejada con anhelos de grandeza e independencia los cuales nunca se cumplirán, los cuales nunca llegarán a ser lo que deberían.