Te amo tanto, que decidí dejarte

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Hoy el día empezó diferente para mí, hoy fue uno de esos días en los que un rayito de dolorosa realidad me golpeo la cara. Hoy decidí liberarme de ti, decidí que ya no recibiré las migajas que me das. Fue una decisión difícil, con certeza puedo decir que la más dura decisión que he tenido que tomar, decidí dejarte porque te amo pero no puedo tenerte a la mitad.

Eventualmente las personas se cansan de dar todo para obtener menos que nada, mi tiempo llegó, no sé si te regalo la libertad o yo soy la que se está liberando. Te amo pero ya no quiero tenerte a medias.

No quiere decir que haya dejado de quererte, ojala, es solo que me puse a pensar… Si no me valoraste cuando estuvimos juntos ¿qué me hace pensar que ahora lo harás?

Una siempre va con esa idea en la cabeza de que ese vértice roto terminará arreglándose, que la perfección existe y que la relación volvería a ser como era, porque era perfecta, o así la veía yo. Éramos un par de locos enamorados que se comían el mundo a besos, creía que era invencible con solo tomarme de la mano, juraba que estando juntos, armábamos el corazón perfecto, éramos perfectos, hasta que me di cuenta que el corazón no lo armábamos los dos, era solo yo.

Cuando creí que había encontrado a mi alma gemela, justo cuando pensé que todo era perfecto, decidiste irte, seguir tu camino sin mí, pero no alejándote demasiado, comenzaste ese estira y afloja, ese me voy pero siempre vuelvo, comenzaste a jugar con mis sentimientos.

Al principio estaba bien, pues era mejor de a veces que nunca, me conformé con tenerte de vez en vez, cuando tú querías, solo como a ti se te antojaba. Admito que cuando decidías estar conmigo estabas al 100, de nuevo no me faltaba nada, pero nunca me acostumbre a las despedidas, a las cotidianas despedidas, no sabía cuándo volvería a verte o cuándo ibas a llamar o a escribir de nuevo, esa incertidumbre de esperarte es la que no puedo soportar. Te amo tanto que no puedo tenerte a la mitad.

Fuiste mi depósito de alegrías, mi motivo de alegrías, también el autor de algunas lágrimas pero ahora eres el causante de mi herida más grande, una vez me dijiste que merecía a alguien que me diera todo, su tiempo, su atención, su amor, si no eres tú, ya no vuelvas, para ti es fácil pararte en frente besarme, hacerme desvariar hasta caer en tus brazos para luego irte y ya. Deja de lastimarme, si no puedes alejarte y dejarme, yo sí.

Te dejo no por falta de amor, pero si porque me sobra dignidad, te amo, pero me amo más a mí, aunque en estos momento me odio por haberte dado tanto sabiendo que lo despreciabas, me odio por haber luchado y haber dado el todo por todo y conformarme con las migajas que me dabas. Estoy molesta y frustrada, porque aunque sé que no lo mereces, estoy aquí sufriendo por ti.

Pero es mejor tarde que nunca, me tardé en comprender que solo volvías para jugar, para llenar un vacío cuando lo tenías. No soy para alguien que me trate como opción cuando para mi es prioridad.

Te deseo buena vida, solo voy a pedirte un favor, cuando te des la vuelta y veas que no estoy, cuando te arrepientas de haber jugado así, porque es un hecho que lo vas a hacer, guárdate tus disculpas, o arrójalas al viento, hagas lo que hagas, no me busques, te esperé y te busqué mucho, ahora es a mí a la que le toca decir adiós.

Por amor a ti y por respeto a mí, por favor, ya déjame ir.

Idea principal

Paula Gutierrez