Una mujer no puede basar su ¨felicidad¨ en el sufrimiento y lágrimas de otra

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Que tristeza vivir en un siglo en donde el amor puro y verdadero comienza a extinguirse, en donde ya nadie se la juega, ya nadie se arriesga, ya nadie tiene huevos para amar con todo su corazón y entregarse completamente y aquel que llega a hacerlo termina destrozado y con un dolor tan grande que se une a esa mayoría que ya no desea volver a amar.

¨El amor en tiempos de cobardía¨ (artículo de Stepha Salcas) no hay mejor denominación para los tiempos que vivimos actualmente en donde se quiere poquito, o se dan migajas o un amor mediocre.

Actualmente vivimos pobrecitando a los hombres todo por su temor o falta de valor al compromiso, tragándonos la estúpida idea de que en el pasado han sufrido mucho y por ello son como son, ¡todos hemos sufrido alguna vez en la vida! y no por ello seremos un hdp con alguien que no nos ha hecho absolutamente nada haciéndole pagar lo que otros en el pasado hicieron mal, vivimos justificando su falta de sinceridad, su entrega a medias, incluso llegamos a caer tan bajo que toleramos sus mentiras e infidelidades, siendo esta última la peor, los infieles nos venden el cuento de que la culpa ha sido nuestra y se las compramos, cuando la realidad es que el canalla no los tuvo bien puestos para decir ¡no! Porque pensó con su miembro y no con la cabeza, sin terminar de comprender que ese ¨amor¨ no es de nuestra talla y aferrándonos a un absurdo, a ellos les damos el perdón y con quien nos engañaron, la crucificamos ¿por qué? porque actualmente las mujeres vivimos sintiéndonos enemigas una de las otras, nos criticamos hasta la muerte y nos echamos suficiente tierra hasta vernos enterradas.

Si bien es cierto nadie entra sin que no le abran la puerta y aunque al final debió respetar quien estaba en una relación ¿por qué hay a quienes les gusta lo prohibido? ¿Por qué para algunas esto se vuelve más tentador y atractivo? ¿Por qué basar la aparente ¨felicidad¨ en el sufrimiento de alguien más?

Seamos honestas, hay miles y miles de peses en el río como para terminar fijándonos en alguien que ya ha picado el anzuelo de otra mujer. ¿Por qué aferrarse? ¿Por qué competir con quien ya tiene ese pez? ¿Por qué perder la dignidad y caer en un juego en donde lo único que lograrán será ser mal vista por la sociedad?

Y lo peor es que tanto el infiel como la tercera en discordia, justifican su bajo acto con puras estupideces y culpas sin fundamentos dejando a la víctima como la ¨mala¨ del cuento. Que tristeza que vivamos en tiempos de guerra mujeres contra mujeres, tiempos en los que muchas ni siquiera la amistad respetan, piensan que ¨ganar¨ a un hombre ajeno las hace más o mejores y al final, por más cruda y cruel que suene la verdad; al final lo único que consiguen es perder su valor, su dignidad y todo por un mal acto que justifican en nombre del amor pero no, la mayoría de las veces si no es que siempre sólo es envidia o capricho. ¿Por qué no puede ser amor? Muy simple, la felicidad de nadie puede estar basada en la infelicidad de alguien más. El amor debe ser puro, el que se da de una traición ya está marcado y destinado a fracasar. No hay mejor amor que el propio y si consideras que mereces a alguien que está con alguien más, simplemente no te amas.

Al final todos obtenemos nuestro karma y pagamos factura de nuestras acciones, así como dejó a otra persona ¿qué te hace pensar que a ti no te dejará por alguien más?

Que tristeza que en vez de protegernos las unas a las otras nos dañemos y lastimemos y todo porque hay un hombre de por medio como si en el mundo no hubiera billones.

La vida es tan sabia que nunca deja pasar las malas acciones, aun cuando consigas a ese hombre y te sientas plena y satisfecha y en la cima de la felicidad, tarde o temprano las lágrimas y sufrimiento de esa mujer a la que dejaste mal, se te multiplicarán. Ley de la vida.

Por favor, ¡mírate mujer! Mereces un amor que esté completamente libre, un amor que te valore, que te respete, un amor de verdad, mereces ser total y plenamente feliz pero NUNCA a costa de las lágrimas y sufrimiento de alguien más.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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