Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación; tu conciencia es lo que eres, tu reputación es lo que otros piensan que eres.

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Cuando te conocí creí que eras una persona genial, creí que por fin había encontrado a alguien que pensara como yo, y que tuviera los mismos valores que me enseñaron, valores que en la actualidad muchas personas consideran estupideces, o incluso debilidades, pero que para mí son lo más importante del mundo, encontrar a alguien con esa misma ideología parecía un sueño imposible hasta que te conocí.

 

Debo aceptar que en algunos momentos creí que era “demasiado bueno para ser verdad”, pero ¿Quién no se arriesgaría con una posibilidad así?, al menos para mí resulto irresistible el hecho de conocerte más a profundidad, y fue por eso que acepté rápidamente cuando me cuestionaste sobre si quería salir contigo, las primeras citas fueron un sueño, fueron casi irreales, me llevaste a sitios que creía que nadie más disfrutaba como yo, conversábamos sobre esto y aquello con una taza de café hirviendo y platicábamos a la luz de las estrellas sobre como éramos unos bichos raros en este mundo moderno que se olvidó de incluir en su plan de vida a personas como nosotros.

Pero ya no estaba sola, o al menos eso creía, y fue tan decepcionante el momento en que te vi actuar de una manera completamente diferente, pues cuando se dio la ocasión en que coincidimos con un grupo de tus amigos te convertiste en alguien que yo simplemente no conocía, eras alguien del montón o peor, ya que ni tú mismo te definías, creías que eras parte de todos los grupos de todas las ideologías, de todos los bandos, eras solamente un camaleón solitario que aprendió magistralmente el arte de imitar y comprender el pensamiento de los demás y una lagrima brotó de mis ojos sin darme cuenta cuando te escuchaba decir completamente todo lo contrario a lo que decías cuando estabas conmigo.

Creo que ni tú mismo sabes quién eres en realidad, cambias de personalidad y de forma en el momento en que entras en contacto con un grupo de personas, y yo comprendí que todas esas platicas que tuvimos las tuve realmente yo sola con un espejo con cara de hombre que pretendía ser como yo, pero que eras ajeno completamente a mi manera de ser y de pensar, no te tengo odio o coraje, porque me enseñaste que hay personas como tú de las que me tengo que cuidar, en realidad siento lastima por ti, porque ni siquiera sabes quién eres, estas tan concentrado en quedar bien con los demás, en ser aceptado, en recibir una palmadita en la espalda que te has dejado completamente de lado.

Y llegará el momento en que te encuentres completamente solo, y en ese momento tu reputación no valdrá de nada, será en ese entonces donde tu conciencia te ayude a salir adelante o la falta de ella te hundirá en la desesperación, buena suerte y adiós.

Autor: Sunky