Ahora, quien se marcha soy yo

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No merezco cada una de tus fallas ni que pidas perdón creyendo que así se solucionará todo. Es tan fácil para ti creer que siempre estaré a tu disposición, sin importar cuánto me hieras, sin importar cuánto me falles. Y sé que ha sido mi culpa por permitir esta situación, pero hoy he abierto los ojos y por ello te digo adiós. 

Estás acostumbrado a marcharte a paso lento, dejando la puerta abierta para cuando quieras regresar, pero eso ya no va a pasar. Ya no hay para ti un hogar al cual volver, se destruyó junto con mis ganas de permanecer a tu lado. He apagado la luz, no te espero más.

Prometiste quererme siempre, celebrar mis días felices y ayudarme a poner de pie después de cada caída, y al pasar el tiempo, tú me hacías caer; obtuve tu indiferencia, tus pocas ganas de pasar momentos conmigo y tu silueta alejándose tras la luz del farol. Luego volvías buscando mi amor, pero esta vez, también me voy yo.

No es venganza y mucho menos despecho, es amor propio. Sé lo que merezco y esto ha dejado de serlo. Merezco algo fuerte y completo, tú también lo sabías, pero no luchaste por ello.

Me voy sin culpas, sin arrepentimientos, sin miedo. Me voy dispuesta a dejarme encontrar por alguien que desee amarme a tiempo completo y no sólo por momentos. Me llevo la fuerza y te dejo los recuerdos, ya no los necesito; ya no te necesito.

Ahora, quien se marcha soy yo. Y no sabes lo satisfecha que estoy con esta decisión.

Escrito por: Mayeli Tellez