A ti que decidiste regresar en el momento menos indicado,

0
111

Por primera vez te doy la razón no quiero hablar contigo, no es porque no te odie si no porque simplemente tengo amor propio y memoria, simplemente me quite del camino con dignidad, te deje el espacio libre para que fueras feliz por el camino que tú escogiste, acepte que no había otro lugar para mí en tu vida, por tanto, con mucha dignidad y amor propio simplemente abrí la puerta y me marche.

Al marcharme me lleve las tristezas yo sola y entendí que tenía suficiente amor para brindar a quien realmente lo merezca y lo sepa valorar, no soy una mujer que acostumbra a comer migajas y menos en un segundo plato. No me conformo con menos, voy por más; porque mi valor como mujer supera todo tipo de barreras, si soy una mujer que no merece poca cosa, adquiero un nivel elevado en mi círculo moral y social.

No soy una mujer que se deja pisotear por quienes creen que soy un perrito faldero, a estas alturas de mi vida si estoy para criar a un niño es uno que salga de mi vientre y no de uno ajeno de hace años atrás, soy una nueva mujer que nació de la tristeza, las lágrimas y el dolor, que supo descifrar que fue eso lo que la hizo más fuerte y segura de sí misma, continuando caminando firme y con la cabeza en alto. Porque al final entendí que no me equivoque, sin duda alguna en algún momento, el tiempo me dará la razón.

Cuando llegue ese momento te acordaras que no estaba pensando que era una competencia, sino un reclamo de un sentimiento verdadero, porque como mujer entiendo que a mi alrededor no hay distancia, ni competencia y nunca lo habrá, ciertamente esto va más allá de vestirme apropiadamente o usar lo último de la moda o simplemente de vivir a cierta distancia. Se trata de decencia, moral, dignidad, valentía y coraje para amar a la otra persona sin importar la distancia.

Se trata de ajustarse bien los pantalones y tener el valor de enfrentar lo que se presente. No se trata de esconderse de supuestos sentimientos de rareza, no, se trata de ser hombre y mujer de verdad. Pero esta enseñanza me hizo entender que las cosas se deben tomar como aventura con cordura. Sin mirar atrás, porque allí no se me quedo nada, solo un asiento vacío que se cansó de esperar por algo que jamás llego.

Por: Sydmarie Rodríguez