Ya no quiero sentir el dolor que siento cuando estás con ella 

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No puedo fingir tanta tristeza y dolor cuando estás con ella, cuando la vida me lleva a conocer de nuevo el dolor mostrándome que yo no pude hacerte feliz y recordándome como terminaron las cosas, como fue que pasó todo tan rápido y ahora ya todo se termino. Sabía que las cosas serían diferentes porque yo ya no tendría la misma entrada que tenía en tu corazón hace un tiempo, sino que ese espacio que un día yo tomé en tu vida lo tomaría, quizá, alguna mujer a la que amarías y le demostrarías todas esas cosas que ya no me demostrabas a mí y tanto anhelaba. Me imaginaba que cuando llegará esa mujer mi corazón se partiría en mil pedazos, porque ese día tendría que decirte un adiós definitivo y permitir que fueras feliz a pesar de que no lo fueras conmigo.

Ya no quiero sentir el mismo dolor, quiero que cuando te vea con ella, pudiera sacar mi corazón y dejar que por fuera de mi pecho reciente el dolor que le produce verte con alguien más e imaginar todas esas cosas que le has dicho en el oído y todas esas promesas que un día me hiciste a mí y dejaste inconclusas, que dejaste a la mitad porque no sentías realmente o que decías.

Fue muy difícil tener que haberle dicho adiós a tantas ilusiones que alimentaban cada día mi alma y me alentaban a seguir confiando en la misma persona que conocí y de la cual yo me enamoré. Quisiera que estuvieras aquí, eso es también cierto, pero también sé que quiero que seas feliz a pesar de que tenga que decir no a mi propia felicidad. Pero sé que quizá este duelo tenga que dejarlo pasar para poder superarlo y poder algún día seguir mi propia felicidad.

Me duele el alma cada vez que te veo a lado de ella porque sé que tus brazos ahora le pertenecen a pesar de que mi cuerpo anhele estar ahí, a tu lado. Es difícil entregarle a otra persona una de las cosas que más amas en el mundo, sobre todo cuando sabes que esa persona no te pertenece, cuando sabes que no fuiste capaz de entregarle todo lo que él buscaba y al final lo encontró en otra parte a pesar de que tú te encuentres totalmente enmarada. Y este tipo de cosas puede sonar injustas, pueden ser algo crueles, pero así son las cosas y nos enseñan a que el camino que tenemos que caminar no es de color rosa, que las pruebas existen y que los problemas te afrontarán en cualquier momento y tendrás que estar preparada para recibirlos y poder derrotarlos sin que les permitas tocarte y dañarte aún más.

Sé que el olvido tendrá que llegar, que algún día quizá podré verte con ella o alguien más y no sentiré lo que siento ahora cada vez que lo hago, sino que en aquel día podré decir un adiós eterno, sin lagrimas ni reproches.