Para aprender, es necesario caer

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Volví a transitar por el sitio en el que no me quedó más opción que aprender; si, aprendí a ser fuerte, a cerrar mi corazón y abrir más los ojos, aprendí que entregar la piel no siempre es un acto de amor, que algunas ¨amistades¨ no valen la pena, que querer detener a alguien cuando este no quiere quedarse es una estupidez, que los malos entornos siempre son los más seductores pero también los más mediocres, que no todas las personas poseen un buen corazón, que enamorarse a veces puede ser un gran error, que aquellos que te lastiman no te hacen más fuerte… te hacen indestructible y que la vida es tan sabía que si no aprendiste la lección te la vuelve a repetir.

Aprendí que es un gran error confundir con amor aquello que sólo es carnal, que entregarse a un perdedor nunca será la mejor opción y que creer que las personas habrán de cambiar sólo porque tú tienes la mejor intención de dar tu mejor versión, es de inocentes.

También aprendí que hay personas que incluso mirándote fijamente a los ojos, mienten. Que la piel no es precisamente de quien la eriza, a veces solamente es una tonta reacción del cuerpo a caricias falsas. Y aprendí, que detrás de una aparente sincera sonrisa, pueden esconderse los más malvados sentimientos, de esos que destruyen sin piedad, a un corazón que sólo quería amar.

Pasé por ese sitio en el que no siempre todo fue malo, si, lloré mucho al grado de quedarme sin más llanto pero también declaro haberme sentido sumamente feliz en varias ocasiones. Y aun cuando esa felicidad fuese falsa, me sacó las sonrisas más sinceras.

Aún no logro determinar si fue amor o simple atracción, la necesidad de tener a alguien conmigo, el afán de que alguien llenara mis vacíos, el deseo carnal de poseer y ser poseída, no lo sé. Sólo sé que al final, terminé rota… otra vez.

Finalmente sé que aprendí mucho. Me caí y debo confesar que dicha caída dolió demasiado. Que me llevó mucho tiempo recuperarme y reincorporarme pero lo hice, me puse de pie y continué con la frente en alto porque aunque no haya sido del todo amor, todo lo que hice, todo lo que dije, todo lo que di… fue de corazón y esa es mi gran satisfacción.

Hoy volví a ese lugar y un sinfín de recuerdos vinieron a mi mente. Ya no dolió, simplemente agradecí lo vivido porque de no haber sido así, no sería la mujer que hoy soy… FUERTE, INDEPENDIENTE Y LEAL A SI MISMA, A SUS PRINCIPIOS.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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