Y al final del día… tú tampoco fuiste la ¨excepción¨.

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Y entre todas las cartas que te he escrito y que no me he atrevido a enviar, espero que en esta ocasión si me leas, ¿irónico no? hablar a diario y tener que recurrir a letras plasmadas en papel. ¿Irónico no? sentir tanto por quien precisamente no me habrá de corresponder.

¿Por qué esta carta? Muy simple, tal vez esperaba que fueses la excepción pero finalmente vine cayendo en el mismo error… esperar que alguien cumpliese con su palabra pero entonces fallaste a la cita acordada.

Exactamente no sé que pasa por tu cabeza y tu corazón, eres tan complicado de entender y difícil predecir que, simplemente siempre termino llevándome una sorpresa contigo.

Probablemente no sientas nada por mi o tal vez ni siquiera lo sabes, el punto es que yo si lo sé. Te quiero y mucho y aunque todos tenemos nuestros miedos, para ti debería ser importarte comenzar por permitirte sentir, dejar que las personas se acerquen a ti y dejarles entrar a tu mundo. Por mi parte, debo comenzar a trabajar con eso de no entregar todo de mi a las personas, no encariñarme tan rápido y no aferrarme, hablando especialmente de ti o tal vez haciendo referencia a otras personas que hayan estado en mi vida a los cuales no les sentí tan puramente como te he sentido a ti, ese amor que aunque tú no sientes, a mí me hace sentir paz y tranquilidad.

Tal vez todo se deba a mi miedo a no estar sola, pero ya es tiempo de hacer lo que más me aterra: comenzar a vivir sola y con el corazón cerrado, o más bien exclusivamente abierto para mí.

No es egoísmo ni orgullo, simplemente he invertido tiempo de más en ganarme un lugar en tu vida y en tu corazón y creo que no debería ser así, simplemente si tú lo quisieras y a ti te naciera, me colocarías en un lugar especial, pero en fin, siempre quedo al final del camino, das pasos tan grandes que me cuesta alcanzarte y al final del día cada que decides retroceder… ahí estoy, aunque casi siempre sea trasparente para ti. Me cuesta trabajo continuar dejando pequeñas luces para que reconozcas el camino hacia mí. Me desgasto, me absorbo y pierdo fuerzas. Te quiero pero definitivamente debo quererme más yo…

No cumpliste con tu palabra, no apareciste en esa ¨cita¨ acordada, no hubo un mensaje de texto, una disculpa o algo que aunque sea me hiciera pensar que tu si querías pero tus tiempos no lo hicieron posible. No hubo nada, solo no lo recordaste y con ello me demuestras el poco interés.

¿Cómo se puede seguir luchando por alguien que en cada intento te provoca un desaliento? ¿Cómo conquistar a un corazón tan frío como el hielo? ¿Cómo hacerte presente para alguien que cada segundo te demuestra que jamás te tendrá en su mente?

Es ilógico querer tanto a alguien para quien no significas nada, absolutamente nada.

Y al final del día… tú tampoco fuiste la ¨excepción¨.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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