Un último favor

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Estos últimos días no han sido fáciles. No ha sido fácil tropezar con tu recuerdo a cada hora del día y tratar de asimilar que nada será igual de nuevo. No ha sido fácil fingir que no me duele tu ausencia y después notar que mis ojos ya se encuentran inundados de ti.

Decidiste dejarme atrás aun cuando sabías lo que para mí significa. Intenté arreglar las cosas, traté de poner lo mejor de mí pero mi esfuerzo fue vano… no me elegiste. No quisiste luchar conmigo por nuestra historia. No te importó verme rota, con las mejillas húmedas y mi corazón en las manos extendidas hacia ti. No. en vez de eso sólo te diste la vuelta con rostro de vencedor y dejándome morir ahogada en la incertidumbre de no escuchar de tus labios ni una sola palabra de esperanza por ti y por mí.

Me dejaste con los recuerdos y con la sensación de que habría podido hacer que esto funcionara de nuevo. Me dejaste con la ilusión del supuesto amor eterno que sentías por mí y también la bofetada de realidad de ti, amando a alguien más.

El ardor en mi pecho como taladro me perfora el corazón poquito a poco, con cada canción, con cada oportunidad que se fue, con cada palabra que nunca te dije, con cada beso que no te di, con cada abrazo que nos hizo falta, con cada sueño en el que aparecías tú, con cada promesa que sé que jamás se cumplirá y con cada remordimiento al sentir que pude haber hecho algo por nosotros y no lo hice a tiempo.

Me duele, me duele como no tienes una idea. Las lágrimas se salen sin mi permiso en los momentos menos oportunos y en mi estómago se forma un nudo con espinas que mata a cada mariposa que llegó a revolotear por ti… las siento morir, y cada que una muere, me duele aún más.

Tú seguro ni siquiera piensas en mí en este momento. Quizá estés riendo con alguien más. Quizá estés tranquilo e ilusionado por otro amor. Quizá no te pasa por la mente lo que estás logrando en mí, lo que estoy sintiendo, y si lo piensas… seguro no te importa.

Me siento sin fuerzas, con culpas y enredada en pensamientos estúpidos. Me siento pequeña e indefensa… pero sé que es parte de vivir. Sé que hay miles de personas en el mundo sufriendo por cosas peores y siendo más fuertes que yo. Sé que mientras haya vida, hay muchas cosas por hacer, mucho que superar  y tantas cosas que aprender.

Así que te pediré un último favor, y ese favor es:

Cuando sepas que ya soy feliz de nuevo, no pienses en volver. Una vez que te marches completamente, no se te ocurra regresar.

No, porque este proceso me está costando demasiado llanto y dolores de cabeza. Porque es una constante lucha conmigo misma para demostrarme que soy fuerte y que mi fuerza de voluntad puede lograr todo… incluso olvidar el amor de quien juró siempre estar para mí y después se fue. Porque este tan destructivo sentimiento se transformará en fuerza algún día. Porque aunque el proceso sea lento y asfixiante, aunque haya  momentos en que siento darme por vencida y tomar el teléfono para saber de ti… sé que pasará.

No pretendas volver con algún argumento de perdón y un nuevo comienzo cuando esa idea ya la haya borrado con mis uñas como rascando una herida. Sólo eso te pediré. 

Si vas a irte, vete bien y no vuelvas, para que este sufrimiento  no sea en vano.

Mañana, cuando estés superado y no me duelas más, ni se te ocurra regresar a destruir la barrera que con tanto esfuerzo habré construido para ti.

Por favor.

Escrito por: Mayeli Tellez