Puede que ya no tenga nada pero por fin ya no te tengo a ti.

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No necesito ver tu cuerpo caminando lejos de mí, que lejos han quedado mis fuerzas, las ganas de gritarte que regreses a darme el amor que has prometido. Yo no necesito que te quedes a partirme en dos, creo que es mejor que te largues tan lejos de aquí, no sé lo que quiero, no puedo hacer ya nada para cambiarlo y debo aceptar que me están dando ganas de recostarme en mi cama y olvidarme de ti. Salgo a la calle a buscar lo que desde hace tiempo ya me correspondía, salgo a buscar las oportunidades que deje atrás, muy atrás, las opciones que desaparecieron cuando te dije que sí.

Yo no quiero ver tu cuerpo escupiendo palabrerías que se clavan en mí, siento frío y me atrevo a decir que estoy a punto de morir… desaparece de mí las ganas que tenía de sacarte los ojos, se me van los respiros y hasta puedo asegurar que poco a poco me desintegro. Hoy la que muere es la vieja yo, la mujer que nunca se atrevió a decir, la que nunca quiso herir y prefería dejarse partir. Yo era la flor más bella y frágil dentro de mi burbuja de amor. Que mentira, nunca pude ver la verdad tras cada palabra falsa que de tu boca salió. 

Esta metamorfosis no sera en vano, tras este renacer yo no puedo ya asegurar nada para ti, salgo a buscar un trago, quién será el mejor postor, quién será el que te entierre en vida, quien me ayude a olvidar el daño que marco nuestra era de “amor”. Que ternura me da escuchar tus lamentos, saber que ya no puedes ser dueño de nadie, que el poder se te ha ido y que si él no puedes ser nada. 

Tal vez hoy ya no tengo el valor que un día fue mi mejor característica, tal vez hoy ya no soy la mujer que conociste pero me quedo conforme sabiendo que eso me da mejores oportunidades pero a para ti ya no hay nada, para ti no queda mucho pues si no cambias las personas ya saben el patán que puedes ser, las personas ahora tendrían que ser muy estúpidas para seguirte el ritmo y aunque no dudo que las habrá debo decir que te vas a tardar.