Borrón y sonrisa nueva, eso era lo que necesitaba ella

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Y a veces no me entendía ni yo misma, ¿cómo podía esperar que lo hicieran los demás?

Me cansaba de todo y nada. De dar y siempre estar para los demás. De insistir y luchar. Me cansaba de ser de las personas que quieren con todo su corazón, de esas que se entregan completas y que al final, solo le rompen el corazón.

Me desquiciaba no lograr sentirme llena, feliz, satisfecha. No encontrar paz. Temía no sentir más miedo por nada, mirar la vida pasar por enfrente de mis narices y continuar perdiendo el tiempo con situaciones y personas que verdaderamente no valían ni el minuto.

Deseaba tantas cosas pero no tenía nada. Me sentía cansada de tanto vacío y soledad. Frustrada de un sinfín de cosas que sabía no merecía pero aun así las tenía y no sabía cómo cambiar.

Me sumía en la tristeza cada día al caer el sol. La misma cama fría y vacía, las mismas paredes blancas y pálidas, los únicos ecos eran los que producían mi voz.

¿Cómo es que alguien puede llegar al punto de no apreciar para nada su vida?

Tenía más heridas que alegrías, un sinfín de cicatrices en la piel y en el corazón, miles de lagunas en la cabeza que no me dejaban en paz y en la espalda una losa llena de recuerdos dolorosos que no me dejaban avanzar.

Lo peor es que me daba por vencida, me sumergía en el agua y no me importaba respirar, pisaba el acelerador para sentir toda la velocidad sin miedo a donde fuese a parar. Nadie entendía mi locura, nadie, ni siquiera yo, tal vez sólo necesitaba amor pero a cambio solo obtenía dolor. Tal vez yo no me quería ¿cómo podía quererme alguien más? …

¨Ella sabía que se iba a estrellar… y aceleraba más¨. Quizás esta vez necesitaba que alguien la salvara, que alguien la defendiera, que alguien la cuidara, incluso de ella misma. Se había olvidado de sonreír y el sufrir se había vuelto parte de sus días, a ella le hacía falta amor, alguien que abriera de par en par su corazón y le mostrara que la vida tiene otro color. Borrón y sonrisa nueva, eso es lo que necesitaba ella.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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