No importa cuanto huyas del amor, al final te termina atrapando

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De un tiempo a la fecha no me quería dar cuenta de todo lo que acontecía a mí alrededor. Iba a toda velocidad por la vida ignorando personas y sentimientos porque a veces es mejor así, estar en soledad y crear muros altos para que nadie te pueda lastimar. No dejaba entrar a nadie, ni siquiera acercarse un poco. Huía como si no hubiese tráfico y todos los semáforos estuvieran a mi favor. ¿Qué más daba acelerar un poco más como si tuviese alas? a nada temía y nada me detenía. Me sentía invencible. No importaba que el mundo conspirara en contra de mí porque el mundo era mío, ¨según yo¨. Porque una niña caprichosa que siempre lo ha tenido todo no puede esperar otra cosa más que todos terminen rendida a sus pies.

Y de repente, el destino conspira en tu contra pero continúas siendo tan niña, tan egocéntrica, tan inmadura y tan tonta que no te das cuenta que en realidad lo está haciendo a tu favor. Aparece alguien justo cuando dejaste caer todas tus esperanzas y decidiste cerrar tu corazón. Aparece como una tormenta, de esas que llegan con tanta fuerza que te desmorona pero lo bueno de ese momento es que yo ya estaba desmoronada, rota, deshecha y él me reconstruyó.

Aparece alguien que te hace bajar la velocidad, que te hace quererte estacionar. Alguien que te llena de besos y caricias, alguien que ilumina tus días y te pinta de color. Alguien que te saca de la rutina, que te lleva a conocer otros horizontes, que te demuestra que eres de carne y hueso y que tienes la capacidad de sentir mil emociones.

Revoluciona tu mundo pero, no, no, no y no, el mundo no era tuyo, ese espacio que conocías no debía ser denominado así porque era un espacio triste y vacío, porque no hay más realidad que tu verdadero mundo es él y únicamente él; tu todo, lo que nunca imaginaste pero todo lo que hoy necesitas.

Aflojas, decides ir más lento por aquello de los baches en el camino, pero ¿cómo logras frenar si corrías tan aprisa, cómo? ¿Cómo logras hacerlo sin pisar de más el freno estropeando todo lo bonito que te ocurría? ¿Cómo logras hacer de una todo bien en algo que antes desconocías? ¿Cómo no cometer errores? ¿Cómo rectificarlos? ¿Cómo dar marcha atrás cuando te has equivocado?

Te has dado cuenta de las cosas ahora que alguien te ha hecho apagar el motor de una. Finalmente entiendes que el mundo no gira a tu alrededor y que no tienes todo en la palma de tu mano. Te das cuenta de que siempre habías estado equivocado, la arrogancia y la inmadurez no te han dejado ver lo que en verdad querías. No te han hecho valorar, ¡lo has arruinado todo! intentas repararlo pero nunca nadie te ha enseñado a hacerlo, siempre te habías deshecho de todo lo que se rompía y en esta ocasión te aferras a cada pedazo, intentas pegarlos con tanto esmero porque final y torpemente te das cuenta de que te has enamorado.

Si, bajaste la guardia y la velocidad porque después de tanto huir del amor… te terminó atrapando y díganme ¿quién es valiente ante algo desconocido? ¿Quién es perfecto cuando se es tan humano? y es de humanos equivocarse ¿o no?

Ahora estoy entre el estacionarme o el pisar el acelerador hasta el fondo y no parar. Ahora tú no estás y correr a toda velocidad ¿qué más da? …

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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