No quiero alguien a mi medida, quiero alguien que esté a la altura de mi amor.

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Cuesta creer que nuevamente toca decir adiós, me cuesta porque parecíamos ser la pareja idea, y aunque sé que esas cosas no existen, cuando te conocí mi vida se llenó de una ilusión nueva, no podía creer que justamente te habías fijado en mí, y más porque ya tenía un tiempo que me habías llamado la atención, incluso antes de que me hablaras, ya me había imaginado como sería una relación entre nosotros, debo decir que cuando comenzamos a salir superaste cada una de mis expectativas por mucho, era imposible no enamorarme de ti, era imposible no enamorarme de como éramos los dos juntos.

Cuando charlábamos parecíamos estar de acuerdo prácticamente en todo, teníamos gustos muy parecidos y conocíamos lugares similares, aún recuerdo cuando me dedicaste mi primera canción, era una canción que me encantaba y que nadie había tenido el tino para dedicármela, dime ¿Cómo demonios no te vas a imaginar un futuro con alguien así?, si físicamente eras mucho mejor de lo que jamás me habría imaginado, y nuestros gustos encajaban tan bien como lo hacían nuestras siluetas a la luz de aquellas velas aromáticas que usábamos en nuestros rituales de amor.

Rápidamente  lo que sentíamos el uno por el otro fue creciendo, llegando hasta niveles insospechados, me hiciste tocar el cielo con la punta de mis dedos, me hiciste creer de nuevo en el amor, no porque me lo prometieras, sino porque era innegable lo que ya existía en mi corazón, una emoción desbordante de felicidad, ternura y pasión, era la copa de la cual bebías hasta embriagarte de mí, te contagiaba de mi locura hasta saciarte, hasta llenarte, hasta que ya no podías más.

Pero mientras yo te seguía amando cada día más y más, tu llegaste a tu limite, llegaste hasta donde tu cordura te decía que era seguro amar, a pesar de todo lo que compartíamos no quisiste abandonarte en la locura del amor, te resistías, porque tenías miedo a ser tan vulnerable como ya lo era yo, y quizás tenías razón, porque cuando dijiste que te ibas la que terminó más herida fui yo, incrédula mirando hacia el cielo me preguntaba como una relación como la nuestra estaba escribiendo su punto final, nadie me respondió, no tenía argumentos para decir que no eras el indicado, mi corazón sabía que lo eras, quería pensar que se debía al momento, pero el momento también era propicio.

Guárdate tus explicaciones, porque estoy segura que ninguna me convencerá, aunque creo que he encontrado mi error, estuve buscando a alguien que superficialmente fuera a mi gusto, pero debí concentrarme en alguien que sea capaz de amar como yo, que no tenga miedo a entregarse, que sea capaz de ofrecerme su corazón a cambio del mío, que sepa que es vulnerable, pero que confíe en mi, así como yo soy capaz de confiar a pesar de las desilusiones anteriores.

Autor: Sunky