Mujeres que ofrecen mucho en el amor, terminan rotas

0
56

Le di todo pensando que el ¨para siempre¨ prometido era sincero, pero no fue así, él puso fin y yo me quede rota, rota y vacía.

¿Alguna vez te has puesto a analizar cuánto das en el amor? ¿Alguna vez te ha dado por atribuirle a tus acciones pasadas con viejos amores tu fracaso con un amor actual? ¿Alguna vez has sentido que lo das todo y que a cambio sólo recibes la mitad o migajas? ¿Alguna vez has llegado a la conclusión de que entregas demasiado en el amor?…

El problema de nosotras las mujeres es que no conocemos otra forma de amar que no sea plena y totalmente, y es que al parecer nuestra naturaleza es ser más sentimentales y menos racionales.

 

Cuando de repente llega alguien que nos hace sentir algo distinto, algo especial, algo que le da brillo a nuestra mirada y una linda sonrisa a nuestro rostro, cerramos los ojos y abrimos el corazón de par en par sin ni siquiera averiguar si esta persona nos convendrá, ¿Por qué? los factores varían, está desde el autoestima hasta el terror a la soledad, el sentir o tener un amor distinto que el que los que están a nuestro alrededor nos pueden dar, llámese familia o amigos. A veces simplemente es el experimentar o el deseo de vivir una aventura, y no, no está mal, lo que sí está mal es el no saber elegir con quien estar, con quien compartir nuestro tiempo, a quien darle nuestro corazón, regarle nuestros besos y nuestra piel y peor aún, atribuirle a esa persona la responsabilidad de nuestra felicidad.

No hay nada más triste y vacío que entregar el alma a quien no la merece tan solo por terror a la soledad o por llenar huecos de personas que ya no están más. En ocasiones, solemos seguir patrones, si, patrones de hombres, nos llaman la atención los patanes, esos que no saben amar o que se las pegan de muy cabrones y al final solo son unos perdedores que se pierden de lo increíble que es amar. Y luego al elegirlo y finalmente fracasar, nos preguntamos una y otra vez porque nos ha tocado vivir tantas decepciones, porque se nos ha lastimado tantas veces o porque a quienes queremos no nos quieren. La respuesta está precisamente en ti, ¿te amas lo suficiente como para saber lo que te mereces? Muchas mujeres no saben cuánto valen y entonces pasa que se conforman con cualquier clase de amor tan solo para sentir algo en su corazón. No somos felices por nosotras mismas y pensamos erróneamente que al estar con alguien más, eso cambiará, pero la felicidad debe de empezar con uno mismo y cuando ya te sientas plena y feliz, entonces puedes salir en busca de alguien con quien compartirla pero si sabes esperar a que este llegue por sí solo, mucho mejor, pues el amor no se busca, cuando alguien es para ti, sólo llegará, sin prisas.

 

Y entonces cuando ya estamos en una relación, queremos darle a ese ser todo, nuestra mejor versión, nuestros sentimientos en charola de plata, nuestro tiempo y toda la atención, nos olvidamos del mundo entero e incluso en ocasiones también de nosotras mismas, y si, eso está mal, ¿en qué momento le das a la persona la oportunidad de ganarse todo lo que le das?

Eres tan valiosa que realmente no necesitas estarlo demostrando dando todo a diario, en una relación es 50 y 50, posiciónate en lo más alto de un árbol y jamás bajes tu valor, permite al otro hacer su esfuerzo por estar a tu altura, da en la medida que te den, demuestra conforme te demuestren y si alguien te quiere de verdad, no le importará luchar y jugársela por ti.

El error que cometemos la mayoría de las mujeres es amar más de la cuenta pero a la única persona que debes de amar con todo tu ser es a ti misma, tanto que nunca te permitas olvidarte de tu valor y dignidad, tanto, que nunca cortes tus alas solo porque te lo ha pedido la persona ¨amada¨, tanto, que nunca cambies ni te olvides de quien eres, tanto, que seas incapaz un día de reconocerte.

Al final quien da todo en el amor sin recibir la misma proporción termina roto, si, es verdad que amar plenamente y entregarse completa es maravilloso pero la clave está en saber con quién hacerlo y es que nadie te rompe, te rompes tu misma al ofrecer tanto amor a quien no tiene corazón.

En este mundo hay tanto lobo con piel de oveja que el mejor consejo es: mantén más abiertos los ojos que el corazón, nunca te olvides de tu valor ni entregues todo tu amor. Porque recuerda que las mujeres que ofrecen mucho terminan rotas y repararse no es tan fácil como enamorarse.

Autor: Stepha Salcas   (Diario De Una Bipolar)

Derechos de Autor.