Una persona cambia por que aprendió demasiado o sufrió lo suficiente.

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Salí a caminar como de costumbre, me gusta caminar por las tardes cuando el sol está apunto de despedirse, me gusta mirar a la gente de lejos e imaginar que es lo que están hablando o los que están solos que es lo que están pensando, camino unas cuantas cuadras y después regreso a mi casa a seguir con los quehaceres que me quedaron pendientes por hacer, sabes que no soy mucho de ver la televisión, pienso que casi todo lo que pasan ahí es mentira y que siempre tratan de imponernos ideas que nos impiden pensar de manera propia.

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Pero ese día fue diferente, ese día vi un semblante que me pareció conocido, y busque en mi mente ese rostro de niño que ahora ya había madurado bastante, titube al pensar si eras o no, pero en ese momento me hablaste y las dudas desaparecieron, eras tú, aquel viejo amor que un día se fue, que se fue diciendo que nunca iba a volver, estabas parado con los brazos abiertos como si esperaras que me lanzara corriendo a tus brazos, como si esperaras una bienvenida épica de película de amor.

Creo que te llevaste una terrible decepción, pues te salude y seguí de largo, sinceramente no se en que estabas pensando, no sé qué mosca te pico que te hizo creer que te merecías una recepción de tal magnitud, tu aquel hombre que me llenaste la cabeza de ilusiones, el corazón de sentimientos, el alma de sueños, a ti a quien te entregue todo sin dudar, a ti con quien juntos nos convertimos en papas, a ti que a pesar de no guardarme nada, de confiar en ti, nos abandonaste a tu hija y a mí.

Tú no te mereces absolutamente nada, ni siquiera el saludo que te di, y te lo di por educación más que por gusto de verte, no sé en qué cabeza cabe irse como tú lo hiciste y después querer volver como si nada hubiera pasado, en lo personal hubiera preferido no encontrarte de nuevo en mi camino, pero lastimosamente tengo una hija que pregunta por ti, alguien que merece saber tu versión de la historia, pero solo te pido, no más bien te exijo que no le hagas lo mismo que me hiciste a mí.

El otro día dijiste molesto que había cambiado mucho, que ya no era tan dulce como solía ser, tan confiada, tan sonriente, es verdad, tienes razón, siento que he perdido cierto brillo con los años y con el día a día mi sonrisa se ha ido atenuando poco a poco, no creo que en nuestro caso sea culpa de la costumbre que casi siempre lo consume todo, creo que es más bien un poco de madurez y debo admitir que no me ha ido del todo bien, pero debo aclararte que aprendí en no confiar en ti, ya sufrí lo suficiente y si he de volver a hacerlo por amor no será de nuevo contigo, así que enfócate en tu hija y olvídate de recuperar la familia que abandonaste, porque al menos a mí me perdiste el día en que te vi partir.

Autor: Sunky