Si vas a aferrarte, que sea a tus metas y sueños, no a personas.

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Las estrellas en este cielo obscuro me llenan de emociones, recuerdo cuando era pequeña como mirando precisamente las estrellas comencé a forjarme sueños e ideales y como esperaba alcanzarlos, quizás era apenas una niña, pero desde una edad muy temprana tenía en claro aquello que quería lograr, estaba llena de metas, de ilusiones, una de mis metas más importantes era terminar la universidad, y una de mis ilusiones más grandes encontrar un amor real, uno de esos que se asemejan a la ficción.

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Cuando crecí comencé a ponerme manos a la obra con todo aquello que quería ver realizado, pero tuve la desdicha de encontrarme con alguien que me engaño, con un farsante que usaba un camuflaje de amor, que manera más ruin de engañar a quien tenía las mejores intenciones, a quien solo quería amar a flor de piel, que forma tan deshonesta de ir por la vida ofreciendo sueños e ilusiones con tal de comprar un momento de pasión, con tal de poner un nombre más en su lista, con tal de solo satisfacer su propio ego.

Era entonces joven e ingenua, quizás más de la cuenta, nunca quise ver el lado feo de la vida, siempre supe que existían personas así, pero creía que eran muy raras y difíciles de encontrar, que se necesitaba demasiada mala suerte para dar con alguien así, personas más experimentadas me advirtieron de mi error al haber elegido a ese hombre, pero yo no quise hacer caso, como siempre quise aferrarme a mis propios instintos y algo dentro de mí me hacía creer que estaba bien, que todo aquello que las demás personas me decían era productor de su desconocimiento de él, creía que lo juzgaban de manera superficial sin darle una oportunidad de mostrase tan hermoso como lo veía yo, pero era yo la ciega, el amor me había nublado los pensamientos y no era capaz de darme cuenta del monstruo que tenía frente a mí.

Pero como todas las mentiras al final siempre salen a la luz de igual manera lo termine por descubrir, pues mi madre al ver que yo estaba aferrada completamente a él, como si se tratara de una drogadicta que necesita su dosis, me hizo prometerle solo una cosa: que me iba a cuidar de no embarazarme de él, me dijo “Sabes que yo no estoy de acuerdo con la relación con ese muchacho, sabes que te he insistido mucho para que mires hacia otro lado, pero tu como siempre no haces caso, sé que te duele tener que dividirte entre tu familia y aquel que crees que es el amor de tu vida, así que hagamos un trato, tu padre y yo dejaremos de hostigarte si a cambio tu prometes que tomarás las medidas necesarias para no embarazarte de él, al menos hasta que se casen”.

Me sentí super mal al ver a mi madre llegar a ese extremo, pues no me pidió lo de siempre: “cuídate hasta el matrimonio hija”, solo me pidió que no me embarazara, al menos no hasta que estuviéramos casados, noté que su preocupación era genuina, y decidí cumplir su capricho.

Él y yo hicimos muchas veces el amor, y yo siempre me cuidaba para no quedar embarazada, pero en una ocasión comencé a subir de peso, pues las pastillas que tomaba hicieron un cambio en mi metabolismo y comencé a ganar peso, el creyó que estaba embarazada y por fin se quitó la máscara, comenzó a tratarme de lo peor, a insultarme diciendo que ya nadie más que él podría estar conmigo, que debía darle gracias a Dios por las migajas que me daba de amor.

Yo también lo creí por un momento, pero me hice una prueba de sangre y dio negativo, ¡nunca creí que sentiría tanto alivio!, Pues era lo que yo más quería y en ese momento sería mi cárcel junto a él.

Doy gracias de haberle hecho caso a mi madre, aunque sea en una sola cosa, pero he descubierto que aferrarse a tus sueños y a tus metas es bueno, pero no a las personas, “cuando el rio suena es porque agua lleva”, desde hoy trato de ser más cuidadosa cuando elijo a alguien para entregarme mi amor.

Autor: Sunky