La verdadera soledad no es estar solo, es estar vacío.

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Hacen falta momentos como este, momentos de soledad para darnos cuenta de lo que hay en nuestro interior, y es que a veces con tal de “encajar” suprimimos o negamos algo de nuestra personalidad, y esto se va convirtiendo en una costumbre hasta que quedamos tan vacíos de nosotros mismos hasta que ya no sabemos en realidad que persona somos, porque hemos perdido nuestra esencia, y nos hemos convertido en un robot más de la sociedad, que se levanta, se bañana, va a trabajar, regresa, ve televisión y ahí es donde se entera que es lo que le debe gustar, que es lo que está bien , que es lo que debe opinar.

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Es por eso que ahora nos han inventado nuevos artilugios para escapar de ese molesto silencio, que se mete en nuestros cuerpos y nos hiela los huesos, ese llanto moribundo de nuestra voz interior que quiere emerger, que no se rinde, y que demanda un poco de atención, ahora tenemos celulares para nunca “estar solos”, para poder estar siempre conectados y tener alguna conversación con quien sea, y sobre lo que sea, eso es lo que menos importa, lo que necesitamos es un ruido que nos distraiga de ese reproche interno que quiere llamar nuestra atención.

Y seguimos viendo comerciales, en nuestros dispositivos móviles, nos siguen llenando la cabeza de ideas, de deseos que no nos pertenecen, que nos hacen gastar nuestro dinero y ahora sin dinero tenemos que volver a ese círculo vicioso, que nunca acaba, que cada vez nos suprime más y más, que nos va llevando cada vez más profundo, donde no llega la luz del sol.

Vivimos en una depresión sigilosa, que se mete como la humedad en nuestras casas y para cuando la notamos (si es que lo hacemos) ya se ha carcomido la mayor parte de la finca, por eso debemos aunque duela, recobrar nuestra paz interior, es curioso cómo nos esforzamos tanto por encajar y agradar y al mismo tiempo nosotros mismos creemos que las personas originales son las más atractivas, y son atractivas por que resaltan, porque de alguna manera nos brindan una sensación de paz, porque de alguna manera nos recuerdan que nosotros podemos ser así.

La verdadera felicidad nace del interior, no de lo que compramos, de las personas que nos rodean, o de nuestros logros como tal, “cuando no sientas la necesidad de estar con nadie para ser feliz”, es cuando de verdad estas lista para socializar, porque entonces estarás protegida de la tentación de querer caer bien, serás como eres, y no te afectará si te rechazan o no, porque sabes que sola estas bien, y que si alguien te quiere como eres disfrutaras de su compañía y el de la tuya y sobre todo por que no tendrás que ponerte una mascara día a día, y llegar cansada en la noche después de tanta actuación.

La verdadera soledad no es la ausencia de las personas, es el vacío que existe en nosotros, cuando nos perdimos por querer ganarnos a los demás.

Autor: Sunky