Nuestro amor fue tan fugaz que una estrella nos vio y pidió un deseo

0
69

¿Qué fuimos? Tal vez cuestión de tiempo, de agallas, de coraje para aferrarnos el uno al otro y no soltarnos por más fantasmas y adversidades. Fuimos momentos, memorias, fuimos todo y ¿ahora? Solo queda el recuerdo de una linda pero corta y triste historia.

[SM-Responsive][/SM-Responsive]

Me arriesgué, yo siempre suelo hacerlo cuando algo me termina importando más de la cuenta, no importa que el pronóstico sea malo, no importa que las probabilidades no estén tanto a mi favor, así soy yo, arriesgada y aventada, siempre suelo darlo todo sobre todo en el campo del amor.

1

Le conocí y a decir verdad no le esperaba. Su llegada me sorprendió como esas tormentas que jamás esperas pero que al llegar, arrasa con todo a su paso. Antes de él vivía en tinieblas. Yo era gris, nada me motivaba. Vivía porque así estaba estipulado pero mis días no tenían emoción. Sonreía de dientes para afuera y de noche tenía más pesadillas que hermosos sueños. No me gustaba la compañía, no dejaba entrar a nadie por aquello de que existen personas que suelen herir con facilidad. Construí muros tan altos para que nadie pudiese entrar al mundo que me construí solo para mí, un mundo en el que me prometí no estaría nadie más.

Y mi estilo de vida ¨estaba bien¨. No era tan mala la soledad, no eran tan malo no tener emociones y no demostrar mis sentimientos. Estaba bien ser reservada, no abrirme con nadie ni sentir nada por nadie. Estaba bien ser ermitaña y estar desconectada de eso a lo que llaman ¨sociedad¨. Estaba bien no creer más en el amor y haberme prometido no volver a enamorarme ni siquiera por error.

pervers

Y como esas tormentas de las ya mencionadas, llegó él embaucándome con su mirada. Me sonrió y entonces todo mi mundo se tornó multicolor. Me coloreó bonito y sin salirse de la raya. Le fue tan fácil derribar mis muros y entrar a mi mundo, y para ser honesta no necesitó hacer el más mínimo esfuerzo, le dejé entrar, le dejé que llegara tan lejos como no había llegado nadie más. Todo lo que me prometí, todo lo que dije alguna vez se lo llevó el aire. Con los días, con su compañía, con sus besos y sus caricias todo mi mundo terminó siendo él.

Entre sus manos coloqué lo más valioso de mí ser: mi corazón. No me aseguré de que me prometiera que lo cuidaría y valoraría. Simplemente me arriesgué. Quise jugármela, quise volver a pisar firme los terrenos del amor porque él no sólo valía la pena, valía los días, valía la vida. Pero entonces cuando me sentía en lo más alto de la cima, caí sin llevar ningún tipo de protección.

adios

¿Qué pasó? Me pregunto cada noche aferrada al saco que dejó en la habitación. No le odio porque aún le quiero, le quiero con todas las fuerzas de mi corazón. Sé que tal vez no hoy ni mañana pero algún día acabaré por comprender eso que dicen que las personas llegan a tu vida por una razón, lo sé, sé que él llegó para mostrarme todos los matices de la vida, para enseñarme a disfrutarla y mostrarme la capacidad que tengo para querer a otro ser pero por hoy, me cuesta tanto asimilar y entender, me cuesta aferrarme a la idea de que el día de mañana no estará más ese ser al que quise y quiero aunque estemos destinados a no ser.

Le sigo añorando y extrañando pero qué más da si sé que no habrá de volver. Fue ese rayito de luz que mi oscuridad necesitaba. Me dio más alas para volar y me enseñó otros cielos que sola no hubiese podido explorar.

Hoy le estoy infinitamente agradecida porque aunque fue un amor fugaz, fue un amor que si recuerdo me hace sonreír por cada uno de los momentos vividos y por eso, por eso sé que valió la pena.

Autor: Stepha Salcas

Drechos De Autor.