El problema no era el tiempo, el problema eras tú

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Siempre he creído ciegamente en los caminos del destino, soy de las que dicen que las casualidades no existen pero sí las causalidades, hasta que llegaste, y ahora ya no sé si fue el destino el que se equivocó o fuiste tú.

He de confesar que aunque pareciera que tengo imanes para que me rompan el corazón, soy enamoradiza y aún creo en el amor verdadero, en ese amor bonito, en el que te hace sentir ese calor interno, mismo que es la energía de ese motorcito que provoca sonrisas espontaneas. Sin embargo, también suelo tener lapsos en donde cierro mis emociones y me resisto a que se encienda ese motor, en ese lapso me encontraba cuando apareciste tú.

amigos

La culpa es mía por crearme historias y creer en fantasías, es mi culpa por idealizar una realidad inexistente, pero es culpa tuya el presentarte en mi vida y entrar hasta la cocina, es tu culpa por llegar y mostrarte tan trasparente, tan real, tan parecido a mí…

Éramos tan iguales en tantas cosas, mismos gustos, mismos hobbies, compartíamos muchos aspectos de personalidad, nos la llevábamos tan bien juntos, que pareciera que fuimos amigos toda una vida cuando en realidad te acababa de conocer.

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Visto de una manera general y un tanto superficial, pareciera que éramos tal para cual, el uno para el otro, no a tal grado de eso que llaman “almas gemelas” pues esa frase no me va, creo es sacada de los cuentos infantiles, pero sí que teníamos una afinidad casi perfecta. Pero en esta CASI hermosa historia de amor, el CASI fue más fuerte que cualquier detalle y manifestación romántica.

Tus monstruos internos comenzaron a luchar con los míos, fueron nuestras heridas del pasado que aún no terminaban de sanar las que no nos dejaron pasar de una bonita amistad. Resulta que lo nuestro fue un pequeño refugio para evadir la tormenta que te caía encima todos los días, un desahogue del pesado costal que traías acuestas.

hug

Sin darte cuenta, por tenerte a mi lado fue como sané de esa herida lastimosa que tenía en el alma, por eso digo que nos conocimos en buen tiempo pues sin saberlo alimentaste mi ilusión, mis ganas y mi amor, pero tú no querías algo así.

No sé si se equivocó el tiempo, el destino o si fuimos nosotros, pero eso que tuvimos, esa amistad que nunca llegó ni llegará a ser amor, es una de las mejores cosas que me pasó.

Idea Original: Débora Carrasco