Yo no quiero un príncipe azul, siempre soñé con un guerrero que peleara junto a mí.

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Yo soy de esa clase de mujeres que, si quieren la luna, no buscan quien se la consiga, me la bajo yo misma.Desde chica mi padre me enseñó a “ganarme las cosas que quería”, ya fuera con buenas notas, o ayudando a mi madre con el aseo de la casa, lavando el coche, o alguna otra cosa que se le ocurría.

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Cuando crecí, el día de mi graduación llena de júbilo lo abrace y le dije: “gracias papá todo se los debo a mi madre y a ti”, y él me contesto: hija estas muy equivocada, no puedo decir nada con respecto a tu madre, pero al menos a mí no me debes nada, porque todo siempre “te lo ganaste”, aquello por lo que no cumpliste no se te fue dado, pero me alegra ver la enorme mujer que tu madre y yo hemos formado, no pude contener mi llanto y me deshice en lágrimas, mi padre, aquel hombre a quien yo tanto respeté siempre, aquel que para mí era siempre inalcanzable, me había dado un trato tan solemne, me hablo como si fuéramos iguales, y me hizo sentir que merecía ese trato, cada vez que recuerdo ese momento una sonrisa aparece en mí rostro.

Debo aceptar que algunas veces mi padre me parecía avaro, y que muchas veces me moleste porque siempre que le pedía algo, el me pedía otra cosa a cambio, al menos así fue al principio, con el tiempo me parecía de lo más normal, también debo aceptar que él me enseñó a negociar con él los tratos para que fueran más beneficiosos para mí, sin duda debo agradecerle, pues dentro de la casa me enseñaba cómo funcionaba el mundo que aún no conocía, y yo sin saberlo estaba siendo preparaba, fue tanto así que me fue muy bien en mis trabajos, o cuando necesitaba alguna ayuda de alguien, me resultaba muy natural negociar con ellos para obtener lo que quería.

Es por eso que yo no quiero alguien que me lo de todo, sinceramente creo que recibir las cosas nada más así, me haría sentir de lo más incómoda, yo simplemente prefiero a alguien que nunca se rinda, que este dispuesto a jugarse la vida de ser necesario, alguien con quien luchar hombro con hombro para conseguir ver nuestros mutuos sueños realizados, alguien que me trate como una igual, ni más ni menos que él, quiero a alguien que sea consiente de mis fortalezas y que pueda confiar en mi criterio y mi toma de decisiones, pero sobre todo que sepa que no está solo, y que me haga sentir lo mismo a mí.

Quiero alguien que no se sienta pequeño por tener una mujer que trabaja como lo hace él, y que sea capaz de aceptar que en algunas cosas soy mejor que él, quiero alguien que me hable como lo hace mi padre y que me haga sentir todos los días aquello que sentí en mi graduación: Ser igual de importante que el hombre más sorprendente que ha existido jamás.

Autor: Sunky