¿Cómo saber donde termina la amistad y comienza el amor?

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Nerviosa, algo asustada o aterrada quiero hacerte entender y ver tantas cosas que nunca tuvimos la oportunidad de hablar, vivir o demostrar, ya que nos cerramos en una idea e idealización de nuestro significado juntos de “nuestra amistad” siempre tratamos de vivirla de forma bonita pero no al máximo porque cuando de verdad fuimos capaces de dar ese salto más allá del significado o vivencias de una amistad nunca supimos que hacer con nuestros sentimientos y emociones. Eran confusos inclusos para mí, solo que fui capaz de un determinado tiempo aceptarlos y hacerme responsable de ellos.

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No sé si lo has detallado como yo, pero no puedes decir que solo hay amistad cuando te excitaba tocarme, cuando te encantaba dormir en mi pecho, cuando deseabas recibir un masaje o una caricia en tu cuerpo, cuando solo nos abrazábamos por horas para dormir o descansar, no puedes llamar solo amistad las veces que sentí que tu respiración y corazón se aceleraba al estar solos con solo rozarnos, a esas miradas que sin decir nada podríamos decir todo, esa manera de expresarnos con nuestro cuerpo hablaba sin nosotros pronunciar una palabra, no puedes solo llamarlo amistad si esa convivencia en  la mayoría del tiempo estuvimos solos en la intimidad de nuestras casas o cuartos y en todos estos momentos que detallo eran diarios, cotidianos, nuestros día a día, jamás hubo sexo en nuestro convivir habitual  y no fue por el hecho de que no lo deseara, hubo muchas tarde o medio días que quise hacerlo, pero siempre pensé que debíamos trazar un límite y nuestro limite siempre fue ese; pero cuando lo hicimos lo disfrute y hasta ahora y en este momento nunca me he arrepentido de haberlo hecho, lo hice porque en su momento aunque tú lo veas como un error para mí fue lo correcto, pero lo que nunca entendí hasta ahora es que los grandes placeres de estar contigo me lo daban esas pequeñeces, los detalles pequeños, las cosas que éramos capaz de hacer sin decir nada.

Muchas veces pensé que todo estaba bajo control tanto de tu parte como de la mía repitiendo diariamente “solo somos amigos” porque en el fondo sabíamos que no era del todo cierto, nos intentamos engañar infinidades de tardes quitándole quizás hasta mérito al hecho de solo dormir juntos y abrazarnos.

Por:  V.V González