Y después del luto de la separación viene toda la diversión

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En todos los rompimientos amorosos siempre habrá la necesidad de pasar algunos días en forma de luto. Días que duelen, días que te hacen secar por todas las lágrimas que derramas sin poder parar. Los días de lutos no son agradables para nadie y nadie los quiere pasar, pero todos debemos hacerlo porque son necesarios. Es necesario que tengamos un momento a solas con nuestro corazón y con todos los sentimientos que nos hacen sentir morir y ahogarnos por el dolor. Es necesario comprender las cosas sin estar a lado de nadie, sin escuchar el consejo porque después del dolor podremos sanar por fin todas las heridas.

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Cuando pasamos por esos días de lutos difícilmente nos acordamos del mundo externo, de los amigos, de las sonrisas y los momentos que valen la pena recordar. Cuando terminamos de pasar por todos esos días difíciles después del rompimiento con esa persona que quizá pensábamos amar (porque en cuestiones del amor nada es seguro, todo suele ser algo relativo) sentimos que nuestro mundo se desmorona, que no encontraremos nadie que se le parezca. Pero al pasar por esos días nos damos cuenta que es cierto, que no encontraremos a alguien igual que esa persona pero comprendemos que eso es lo ¡que importa! Lo que importa es que no volvamos a toparnos con personas como esas que nos hicieron tanto daño. Que no vale la pena estar a la espera de una persona que se le parezca a esa persona que sin sentir el mínimo remordimiento lastimo nuestro corazón y rompió todas las ilusiones.

Cuando ha pasado ese tiempo de luto después de la separación llegan todos los momentos de diversión. Llega el momento de aprovechar de la mejor manera todo el tiempo perdido, todo lo que no vimos por las lagrimas en nuestros ojos; todo ese amor que no entregamos por el estorbo del amor pasado en el corazón. Llega el momento de recuperar nuestras vidas disfrutando de todas esas personas que siguen a nuestro lado; conviviendo con todas las personas que merecen un lugar en nuestro corazón. Después del tiempo de luto nos damos cuenta que no es necesario esperar y depender por otra persona, que lo que importa es vivir la vida de la mejor manera, caminar sonriendo sin mirar hacía atrás porque lo que pasó en el pasado ahí quedará y nadie podrá borrar, nadie podrá revivir.

Quizá no todos somos capaces de recuperarnos del dolor que nos llega a producir el amor de manera sencilla y rápida. Hay personas que no pueden recuperarse después de años, pero ahí es donde entran todos esos amigos que han visto el caminar de esa persona, que le conocen. Es donde entra la verdadera amistad y no permite que esa persona siga mirando hacía abajo, sino que está dispuesto a ayudarle a levantar el rostro y mirar todo lo que le espera enfrente de ese camino, que no debe detenerse por ningún problema de ninguna índole.

Debemos entender que los momentos de lutos son importantes y necesarios, pero que no debemos excedernos y no permitirle al corazón sanar.