Existen “adioses” que traen consigo un sabor a libertad, que vienen cargados de paz.

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Siempre creí que nuestro amor sería para siempre, siempre me imagine que veríamos realizados todos nuestros sueños, que iríamos de la mano terminando cada uno de los proyectos que nos planteamos, y que terminaríamos el fin de nuestras vidas viejos y rodeados de una enorme familia, con muchos de nuestros nietos escuchando nuestras historias alrededor de la chimenea.

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Sinceramente cuando te conocí supe que serías alguien muy importante en mi vida, creí que serías el amor de mi vida, que la búsqueda había terminado, que era momento de pasar a una nueva etapa en donde solo hay que trabajar juntos para lograr todos nuestros anhelos, para crear un historia de amor como la que nunca se ha contado, para amarnos infinitamente, para sentir a flor de piel tu cuerpo sobre el mío y nuestros corazones sincronizados, como si estuvieran bailando juntos, creí simplemente que era momento de realizar todos nuestros sueños, de descubrirme por completo y contarte todo aquello que quería lograr, de compartir esas fantasías, algunas cursis, otras muy difíciles de lograr, de escuchar las tuyas, de crear unas nuevas entre los dos.

No me percate de tu falta de empeño, quizás porque no quería desalentarme, creí que si yo caminaba tú me seguirías, creí que solo necesitabas un ligero empuje, que no era falta de determinación sino quizás un poco de miedo a entregarlo todo y perder, eso creí, o eso quise creer, pero la realidad me golpeo como suele hacerlo cuando quitas los ojos del camino, en algún momento tuve que entender que tú no estabas tan motivado como yo, ¿Cómo puede ser que sea tan difícil encontrar alguien que sea tan compatible contigo? y después de eso perderlo porque no se mueve, o porque es un cobarde, o porque simplemente no tiene la motivación para afrontar los problemas, o para escalar esas montañas y conquistar sus propios sueños y los del ser amado.

Sabes muy bien que lo intente todo, que hice desde hablar contigo, hasta prácticamente obligarte a hacer algunas cosas para que pudieras reaccionar, sabes muy bien que te pregunte en innumerables ocasiones si tenías algún problema, si podía ayudarte en algo, incluso investigué si tuvieras alguna enfermedad o algún problema económico que te robara el aliento, que te sumergiera en la preocupación y no te dejara avanzar, sabes muy bien que te amé con cada fibra de mi cuerpo, que te di mi alma también, hice todo lo que pude para ayudarte, aunque nunca pude, trate por todos los medios de salvar esta relación, pero todos tenemos un límite, y yo he llegado al mío hoy, he terminado por resignarme y entender que a pesar de todo lo bueno que tenemos en común, de lo mucho que te quiero, no puedo permitirme estancarme y quedarme con alguien que no tiene intenciones de caminar, de avanzar, de vivir la vida plenamente.

Imagine muchos escenarios en los que terminábamos, pero nunca me imaginé que podría decir adiós con esta calma en mi pecho, con esta sensación de libertad al hacerlo, con esta paz, quizás sea porque estoy segura que lo intenté todo antes de decir adiós.

Autor: Sunky