Dejó de llamarle, decirle cada día un te amo y decirle lo mucho que significaba para él

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El amor quizá se termino. El amor quizá se seco como una planta que jamás fue regada. El amor se termino entre esa pareja que jamás volvió a mirarse a los ojos y dejo de decirse cada día un te amo. El corazón de él se seco primero, dejo de llamarle, de decirle un te amo cada día y decirle lo mucho que significaba para él. Ella comenzó a cercarse al darse cuenta que ya no valía la pena seguir a su lado porque sabía que el valor que un día tomó en él se había terminado. El corazón de ella se partió en dos en el momento en el que él dejo de demostrarle amor, quizo unir las piezas pero jamás lo logró, solo logró que ambas se secaran y dejaran de sentir amor por él.

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Él dejó de enamorarla, de llevarle flores sin ningún motivo y sin esperar ninguna fecha en especial. Ella dejó de hacerle caricias cada noche antes de dormir y estar para él cada vez que la necesitaba. Ambos dejaron que el amor se secará porque ninguno se preocupo por luchar en encender de nuevo la llama y seguir adelante luchando para lograr enamorar de nuevo a al otro.

Sus corazones estaban sellados con un amor que ni ellos mismos eran capaz de comprender, con un amor que ardía cada vez que sus ojos se encontraban por minutos enteros sin poderse separar. Sus corazones latían a gran velocidad y su respiración se cortaba cada vez que se encontraban cerca el uno del otro, porque el amor se sentía entre ellos, el amor era solo uno y parecía que jamás terminaría. Sus corazones estaban sellados con algo especial, con algo que parecía ser tan firme que no se rompería con facilidad, pero las cosas tomaron su propio rumbo, las cosas comenzaron a cambiar y tornarse obscuras entre ellos dos. Quizá fue la costumbre, quizá fue fue la rutina. No se sabe que fue lo que paso entre ellos dos, pero ahora se les ve por las calles lejos, distantes y nunca más tomados de la mano como solían pasear por los caminos de la ciudad. No se sabe que fue lo que pudo romper ese amor que se veía en un principio tan fuerte, tan invencible. Cada vez que sus labios se tocaban se podía ver la pasión que emergía desde lo más profundo de su corazón, desde la raíz de su alma.

Quizá ellos nunca imaginaron que su amor terminaría. Quizá él nunca pensó que su corazón se secaría en algún momento y quizá nunca se imaginó que llegaría a lastimar a esa mujer que llegó amar más que su propia vida. Quizá el nunca pensó que el amor que un día que le juro eterno terminaría arrancándole lo más bello de su vida: el seguir creyendo en el amor. Quizá ella jamás imaginó que él terminaría rompiéndole el corazón en pedazos. Quizá ella pensó que jamás lo vería a lo lejos y que jamás lo vería alejarse de esa manera tan fría en que lo hizo. Ahora ellos tomaron su propio camino y no piensan volver a lo que un día fue y se llamo amor.