Deja de preocuparte por las personas que no se preocupan por ti.

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Fuimos educados con la idea que debemos agradar a todos, desde chicos escuchábamos cuando nos decían “si haces esto o aquello, ya no te voy a querer”, fuimos programados de alguna manera para buscar la aceptación de los demás, es por es que la pasamos tan mal cuando alguien no nos quiere, o no nos acepta, es por eso que tenemos ese miedo casi innato al rechazo, es por eso que nos paralizamos ante ese profesor al que le caemos mal, y buscamos a toda costa ganarnos su aprecio, yo recuerdo que en la primaria siempre fui la consentida de todos los profesores que tuve, de todos menos de uno, y fue con ese con quien realmente me esforcé, con quien fui más allá de lo que hacía normalmente para ganarme su aprecio.

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Lo mismo me paso con el primer muchacho que me gusto y no me hizo caso, fue como casi un shock, intenté por todos los medios que se fijara en mí, incluso hice un par de cosas de las cuales hoy me avergüenzo, pero que hay siempre un límite que nunca debemos cruzar cuando se trata de ganarnos a esa persona especial, y ese límite se llama orgullo, nunca debemos dejar de lado nuestro orgullo por más que queramos conseguir el aprecio de esa persona, pero en ese entonces era inocente y no sabía la forma en que uno debe entregarse para buscar el amor, ni tampoco en que momento es sano simplemente dar la vuelta y decir adiós.

He malgastado mucho de mi tiempo y recursos en quedar bien con personas a las que no les importo, a las que simplemente les da igual si existo o no, y he desperdiciado todo esto que debí compartir con aquellas personas que han sido una constante en mi vida, aquellos que me han demostrado innumerables veces lo importante que para ellos soy, estoy muy arrepentida y triste de no haberme dado cuenta de lo que estaba haciendo, de no haber entendido esa trampa psicológica que me programaron cuando niña, y que me hacía buscar aquello que no tenía, no por el hecho de que fuera mejor de lo que poseía, o porque lo necesitara de alguna manera, simplemente lo buscaba por qué no lo tenía.

Por eso quise compartir hoy esta experiencia de vida, por si alguien más además de mí, está perdiendo su tiempo y recursos en personas a las que no les importa si existes, si vienes, o si vas, para que den vuelta a la cara y se concentren en esas personas que han estado siempre ahí, para agradecerles y disfrutar de su compañía.

Autor: Sunky