Hoy me dueles, pero todo pasa, todo cambia, nada es para siempre.

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Fuimos compañeros en este camino llamado vida, nos tocó compartir alegrías, tristezas, miedos y sueños, compartimos también el uno al otro, algunos deseos, besos, abrazos, y la intimidad.

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Cuando todo va bien, nunca te imaginas que las cosas terminarán algún día, piensas que siempre podrás tener más tiempo para seguir besando, abrazando y amando a quien tienes de compañía, cometemos el error de pensar esto una y otra vez y no aprendemos a pesar de que la misma experiencia ya nos ha enseñado que no siempre es así, que “por cada llegada hay una partida” y que “o parten ellos o partirás tú”, unos quizás por un nuevo amor, por conquistar nuevos horizontes, por cumplir sus metas propias, por perseguir un sueño, otros quizás sean llamados antes que nosotros a rendir cuentas a Dios, el caso es que la constante es que por cada persona que conoces y amas, habrá igual una despedida.

No debería entonces sorprendernos tanto cuando alguien se va, pero es que después de escuchar tantas promesas de un amor por siempre, la única razón que me imaginaba para no estar juntos era la misma muerte, ¡Que fácil salen las palabras de la boca, palabras que parecen flores perfumadas cuando son una promesa, pero hieren en el alma como saetas de fuego cuando pasan a ser mentiras”, no mal interpretes mis palabras: no quiero pedirte que te quedes, no si tu deseo irte, solo pretendo explicarme a mí misma la razón por la cual me sorprende tanto que me digas adiós, es ilógico pretender que no me duele, porque te amé con todo el corazón, pero viéndolo desde otra perspectiva también sé que no será así por siempre.

“Todo pasa, todo cambia, nada es para siempre”, me repito esas palabras…, como si fueran un mantra de sanación, lo repito y lo haré hasta que no exista una mayor verdad que esa, hasta que seas un recuerdo inherente de mi pasado, hasta que pueda mirarte de nuevo el algún retrato y seas solo una sombra extraña que corre por mis ojos, hasta que el murmullo de las hojas de los arboles dejen de decir tu nombre, hasta que mis pies dejen de buscar el camino que han marcado tus pasos, hasta que el roce del viento deje de recordarme tus caricias.

 

Todo pasa, lo sé, lo he vivido antes y lo haré de nuevo, no por que quiera, si no por que debo, pasaran mil días en sola una semana, pero después de eso seguiré adelante, avante como lo hice hasta entonces, hasta ese momento en el que te conocí.

 

Autor: Sunky