Las malas decisiones son para aprender y tú fuiste una de ellas

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El tomar el camino equivocado nos ha pasado tal vez a cada uno. Las malas decisiones nos pueden ayudar a aprender; los errores pueden corregir nuestro camino, claro, siempre y cuando no tomemos la misma ruta. Gracias a las decisiones es como podemos cambiar de camino en nuestras vidas y es por eso que con cada decisión que tomamos, buena o mala, nos desarrollamos como personas, nos hacemos fuertes sin darnos cuenta.

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Durante todo el tiempo que estuve a tu lado supuse que eras tú lo que yo siempre había querido, lo que siempre esperé a mi lado. Durante todo ese tiempo que pude estar contigo muy pocas veces podía darme cuenta de lo que de verdad estabas aportando  mi vida y el valor que yo tenía en la tuya. Muchas de esas veces traté de evadir lo malo que había entre nosotros dos, traté de pensar que lo nuestro funcionaria y que algún día todo estaría bien; no fue así.

No te reprocharé en lo absoluto porque yo fui quién decidió tomar el riesgo, yo fui quien se enamoró, y fui yo quien decidió entregar todo por ti. No iré a buscarte para decirte que todo fue tu culpa, que el dolor que ahora está dentro de mí fue gracias a ti, no lo haré; no lo haré porque ya tuve suficiente de ti, porque creo que es momento de regresar, tomar un camino diferente y no dar vuelta atrás. Fuiste una mala decisión, una mala y amarga experiencia, pero sé que aún puedo rescatar algo, creo que a pesar de todo, en medio de todo el dolor que dejaste puedo encontrar la fuerza para no cometer el mismo error; encontré la fuerza para alejarme de lo que me estaba haciendo daño a pesar de que lo deseaba con todo el corazón.

Me arrepiento de haber puesto mi corazón en tus manos, de haberte entregado lo mejor de mí, mi tiempo y mi cariño. Me arrepiento pero ya no puedo hacer nada, solo puedo tomar las piezas de lo que quedo y seguir adelante tratando de aprender y no caer en el mismo error. Aprender a dejar de ser una mujer frágil que se ciega en el amor, que deja el sentido para convertirse en una mujer que soporta hasta la peor de las humillaciones con tal de no perder al que supone que es el amor de su vida. Aprender a no seguir alimentándome de promesas y mucho menos de los sentimientos, esos sentimientos que solo juegan con el corazón del hombre. Aprender que no siempre se obtiene lo que se quiere en esta vida y que durante toda la vida nos la pasaremos equivocándonos al tomar decisiones que no son buenas sin darnos cuenta, a que debemos seguir adelante a pesar del dolor porque nadie estará ahí para secar tus lagrimas.

En toda mi vida he tomado malas decisiones y puedo decir que una de ellas y la que me causó más daño, fue decidir por ti.