Qué ironía: hoy que vuelves arrepentido, me encuentras en estado terminal

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Te esperé y te esperé tanto tiempo y tú no volvías. Te lloré, Dios sabe cuánto, porque me dolió mucho tu equivocación, pero aun así yo estaba dispuesta a perdonarte, con tal de que volvieras arrepentido y me dijeras que me amabas y que te ibas a quedar conmigo, que todo había sido un error y que no se volvería a repetir.

Anhelaba tu presencia aquí en mi casa, extrañaba tus besos, tus abrazos, tus caricias, todo de ti, pero te marchaste y no dijiste nada, nada hasta ahora.

Hoy has vuelto, con los ojos empapados por las lágrimas, vienes caminando muy rápido, casi tropiezas, porque quieres llegar lo antes posible para abrazarme, quieres sentirme. Y yo te recibo, preguntándome si ya te diste cuenta de lo cambiada que estoy, más delgada, con los ojos hundidos, el rostro pálido y el semblante desmejorado.

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Me abrazas, me besas, y momentáneamente me dejo llevar, y entonces me dices que has vuelto por mí, que estás arrepentido, que quieres enmendar los errores y comenzar de nuevo, que desde ahora la vida nos va a pintar mejor, que el futuro es nuestro, que nada se interpondrá en nuestra relación de hoy en adelante, pues nos amamos y eso es lo importante.

Si supieras… si supieras que son palabras que se lleva el viento, promesas y sueños que nunca podrán ser.

…si supieras que estoy enferma, que me estoy muriendo, que para mí no hay mañana.

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Te veo tan ilusionado, con los ojitos brillando, que no me atrevo a contarte, a decirte que todo terminó, que el sueño está roto, que ya nada volverá a ser como antes, que llegaste tarde, que la espera por ti enfermó mi corazón y que el futuro que me prometes jamás lo tendremos.

No puedo hacer otra cosa más que soltar en llanto. Tú piensas que es por la emoción de verte y me agarras entre tus brazos y me miras feliz y me dices: “mi amor, no hay razón para llorar, ya todo estará bien”.

Pero no entiendes, no comprendes, mi amor, que pronto, en cuestión de una semana o dos, mi cuerpo estarás velando.

(Inspirado en un poema de Sencillo Corazón)