Prosa para un desamor

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Él se fue. Se fue, dejándome sola, triste y abandonada.

Él se fue, hizo las maletas y me dejó a mi suerte, amándole aún, con el corazón todavía confundido, sin saber exactamente qué es lo que estaba pasando. No quise retenerlo, porque siempre he pensado que el amor es libre, pero, ¡por Dios, qué ganas tenía de decirle que se quedara!

En mi mente, esto es lo que yo le decía:

“¡Quédate, por favor, amor mío! No me abandones. Mira que yo no soy nada sin ti Quédate y hagamos las paces, que no hay problema que no podamos superar con amor, con paciencia, con comunicación. ¿Qué te hice, mi precioso, que te vas tan enfadado? ¿Por qué me dejas así, tan de repente, sin decirme que a ti también te duele esta ruptura? ¿Es acaso que de verdad ya no me amas? Quédate, por favor, mira que podemos remediarlo”.

Pero no se lo dije, sólo era una voz en mi cabeza, palabras que querían salir pero que, por orgullo, o quizá por cobardía, no le dije. No lo sé, aún estoy muy confundida.

Se fue mi amor, a algún lugar lejos de mí, donde no puedo encontrarle más que con mi memoria, porque, ¿acaso podré olvidarle? No estoy segura. Sólo sé que mi mente lo evoca cada día desde que abandonó esta casa, que ahora se siente tan vacía sin su presencia.

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No supe retenerle, y no me refiero a ese momento en el que se fue, sino a todo ese tiempo en el que quizá fallé como pareja, y no quiero decir que él no tuviera sus errores, pero debo reconocer que él se esforzaba mucho por ser un novio modelo, siempre fue leal, fiel, honesto, detallista, se podía confiar en él, era muy amoroso y tierno. Algo debió haber cambiado en mí para que él tuviera esa transformación tan drástica hacia nuestra relación.

En fin, nada puedo hacer ya. No sé en dónde encontrarle. Rompió todo vínculo conmigo, y me dejó muy en claro que ya no quería saber nada más de mí. Ahora sólo me queda hacer un ejercicio de conciencia y ver en qué cosas fallé para no volver a repetirlas si algún día me decido a volver a amar. Veo muy lejano ese día, porque el duelo que le guardaré a este amor será largo y difícil, pero no me queda más que intentar superarlo, ya que la otra opción es quedarme aquí a morir de amor, y no lo soportaría.

Autor intelectual: Rosa Humboldt