Este amor lo tomaste como un juego, así que vamos y juguemos la última partida

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Me cansé de pensar en que cambiaría tu mente, en que dejarías de ser un niño que hace berrinche cada vez que no obtiene lo que quiere. Me cansé de que solo estés aquí por tu propio beneficio, de que esta relación solo gire alrededor tuyo, gire alrededor de ese gran ego que cada vez se va haciendo más grande dentro de ti.

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Basta de jugar a las muñecas y es momento de ver la realidad, es momento de aceptar lo que sucede aquí en medio de los dos. Es momento de que conozcas esa parte oculta de mí, esa parte que solo despierta cuando la paciencia llega a ser intolerante. Basta de que juegues a tomar un papel que no te queda, un papel que solo en tus fantasías seguiría siendo tuyo, porque esta muñeca comienza su propia partida.

No permitas que el amor a ti mismo destruya lo último que queda de ti, no dejes que el orgullo consuma tu rostro porque puede llegar el momento en el que nadie quiera verlo, el momento en que seas por fin humillado y rechazado por tu condición, el momento en el que quedes solo y todo por esconder cartas bajo la manga.

Llego el momento de la revancha, de poner las cartas sobre la mesa y comenzar a usar la inteligencia. Es momento de que yo gane el último juego, un juego en el que por fin tomaré el papel de un verdadero jugador y poder utilizar mis estrategias para poner en ti la bandera de perdedor, porque eso eres para mí un perdedor. Apostaste un amor verdadero y un amor que jamás encontrarás de nuevo; ahora quedarás solo dentro de la cancha, quedarás en el lugar que te corresponde, debajo de mí.

Ahora es momento que yo lea las reglas del juego y podamos jugar bajo mis condiciones. Ahora es momento que se apueste la libertad. No olvides que he jugado contigo el mismo juego por mucho tiempo, ahora sé de memoria cada movimiento tuyo, podría dejarte sin salida en cualquier momento y tomar la victoria que por fin me corresponde y con ella el premio de la libertad, una libertad que jamás volveré a poner en juego. Con todo esto puedo decirte que fuiste un mal jugador porque nunca cambiaste la jugada, yo hice lo mismo sabiendo que si yo mantenía mis movimientos tú lo harías también. En cada partida analice sutilmente tus movimientos hasta anotarlos en mi mente.

No pretendo advertirte que esta vez yo seré la ganadora. No seas ingenuo pensando que podrás decidir si entrar al juego o no, no te molestes porque ya inicie la partida por ti, ahora estas dentro de ella y no podrás salir. Pero puedo decirte que lo que pretendo es tomar lo que es mío, pretendo confundirte hasta que pierdas la cabeza, hasta que tu razonamiento no de para más. Pretendo derrotarte y dejar expuesta tu cruel realidad que se llama debilidad.