Bésame hasta dejarme sin aliento… ¡y hazme tuya!

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Ven ya, que te estoy esperando en casa. Estoy ansiosa por volver a verte y abrazarte, sentir el calor de tus brazos y el roce calloso de tus manos cuando me acaricias. Sé que llegas muy cansado de trabajar, así que te he preparado algo especial para esta noche. Primero, como sé que llegarás con mucha hambre, te prepararé tu platillo favorito, el cual comeremos en la mesa a la luz de las velas. Platicaremos de cualquier tema, para que te olvides de tus preocupaciones. Yo pondré atención a cada una de tus palabras, porque siempre atesoro los momentos que pasamos juntos y todo lo que hablamos. Cuando acabemos de cenar, te tomaré de las manos e iremos a tomar un romántico baño de tina. Tú sólo relájate.

Al terminar de bañarnos, iremos al cuarto. Entonces, así desnudos, quiero que me beses. Sí, que me beses como nunca has besado a nadie, hasta dejarme sin aliento. Recorre con tus labios todos los rincones de mi cuerpo: mi cuello, mis hombros, mis brazos, mis manos, mis pechos, mi ombligo, mis piernas, los dedos de mis pies. Si tú quieres, podemos poner un poco de música suave para ambientar el momento. Y entonces, hazme lo que quieras, estoy completamente a tu disposición, soy tuya.

Eres mi hombre soñado, el que tanto anhelé por tanto tiempo, el que busqué hasta en los lugares más recónditos y debo decir que estuve a punto de darme por vencida en tu búsqueda, pero te encontré y ahora soy tan feliz, que no quepo de la emoción al pensar todas las cosas que nos restan por compartir, toda la vida que tenemos por vivir juntos, tantos momentos, tantos viajes, tantas comidas, tantos paseos juntos. Tantas noches de placer. Sólo tus manos saben cómo complacerme cuando estoy que exploto de excitación, así como consolarme cuando estoy en mis momentos más tristes y dolorosos. Tienes ese toque mágico que me hace sentir a gusto a tu lado me encuentre como me encuentre, y eso es algo invaluable para mí.

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Por eso, ámame siempre, ámame incluso cuando no me lo merezca, porque será cuando más lo necesite. Ámame porque quieres, porque te nace del corazón. Ámame con locura y con pasión desenfrenada. Ámame en la casa y cuando te despides para irte a trabajar. Ámame en la oficina, y cuando tus compañeras de trabajo te coqueteen, ámame cuando veas una mujer bonita por la calle y digas “Dios, qué trasero”, porque sé que no puedo controlar que te fijes en otras mujeres, pero si con todo y eso me amas, si en verdad me amas, sabré que yo soy la única mujer especial en tu vida y que nunca me traicionarías.

Pero, el día de hoy, olvidémonos de todo discurso y simplemente entreguémonos a los placeres de la pasión. Deleitémonos en los néctares del éxtasis divino y hazme tuya, mi amor. Estoy a tu entera disposición… soy esclava de tus deseos. Bésame, bésame hasta que me dejes sin aliento; bésame hasta que desgarres mis labios; muérdeme con furia animal, como si yo fuera tu presa y tú un león hambriento, dispuesto a comerme de un sólo bocado. Manéjame, manióbrame, hazme como quieras. Hagamos la gran obra alquímica con nuestros cuerpos, dejemos que se fundan en un solo ente, en un solo elemento, en un solo amor.