El verdadero amor no tiene un final feliz, porque el verdadero amor jamás termina

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Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que dije “te amo” con absoluta sinceridad. Y es que, en mi última relación, todo se fue al diablo tan rápido, que se nos olvidó quitarnos la costumbre de decirnos “te amo”, pero ya no lo decíamos sintiéndolo de verdad. Era una farsa, un juego de teatro, una puesta en escena mal representada. Por eso es que tardé tanto en decírtelo a ti, mi vida, porque quería estar segura de tener ese sentimiento firme en verdad, de que no fuera un engaño más. Pero hoy ya no me cabe la menor duda, te lo digo a corazón abierto: TE AMO CON TODAS MIS FUERZAS. Te amo como nunca imaginé amar a alguien, y créeme, es un amor inigualable, insuperable; no tienes qué sentirte comparado en ningún aspecto, porque te amo como nunca he amado a ninguna otra persona en la vida.

Te amo con un amor verdadero, auténtico, porque no te idealizo, porque sé reconocer que eres una persona con defectos y virtudes y eso está muy bien. En una relación no todo debe ser color de rosa. Hay cosas que nos pueden llegar a incomodar de nuestra pareja, pero hay que saber encontrar el punto de equilibrio, e incluso poder enamorarse de esos detalles diferentes a nosotros con gran intensidad. El amor va mucho más allá de las simples coincidencias. No puedes decir que amas a tu pareja hasta que no conoces su lado oscuro, su “sombra” diría Jung, sus demonios, dirían los místicos, sus peores días, su ira, sus corajes, sus contradicciones, sus absurdos. Sólo aquellos que aman de verdad son capaces de darse cuenta que en una relación no todo es equilibrio y armonía, también hay desorden, y más aún… hay caos.

Y yo amo todo de ti. Tus demonios, tu lado oscuro, tu sombra, tus peores días, tu ira, tus corajes, tus contradicciones y tus absurdos. Lo amo, porque vienes en paquete, y lo he aceptado todo desde que llegó a mi puerta. Te amo con todo lo que implicas. Te amo con todos tus ángulos.

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Pero, ¿sabes qué fue lo que más me conquistó de ti? Esa amalgama perfecta entre ternura y pasión que sólo tú sabes tener. Sí, porque en tu trato eres súper cariñoso, detallista, hasta se diría que derramas miel por todos los poros. Pero llegado su momento te vuelves un animal salvaje capaz de devorarme, de hacerme tu presa y acorralarme, dejándome sin escapatoria. ¡Wow! Eso en verdad me encanta y me fascina de ti.

Y, ¿sabes qué? Hoy quiero proponerte una cosa. Que luchemos por que nuestro amor jamás termine. Hagamos de esta una relación no sólo perdurable, sino eterna. Yo sé que es posible, y estoy muy entusiasmada de verdad con la idea de vivir las etapas que me restan de mi existencia a tu lado. Vivir juntos, formar una familia, tener proyectos individuales y en común y sacarlos adelante, tener sueños y metas y alcanzarlos, llegar a viejos y que miremos atrás y digamos “mira, mi amor, cuánto camino hemos recorrido, y nunca nos soltamos de las manos”.

Y si en verdad existe otra vida, te juro que te seguiré amando en el más allá, porque lo que siento por ti es más grande que cualquier barrera física y mortal. Brindo porque nuestro amor no tenga un final feliz… sí, que no lo tenga, ni feliz, ni triste, ni final alguno, porque nuestro amor nunca terminará.