Por tu error, te perdono

0
37

Me fallaste, y eso ni tú ni yo lo podemos cambiar. Pero sé que estás arrepentido; te conozco, eres una persona noble y tu corazón habla por ti cuando me pides disculpas. Al principio, no lo niego, la rabia me consumía, pues tu deslealtad fue muy grande. Pero ahora sé que todos merecen una segunda oportunidad y que el amor no puede existir si hay resentimientos. Yo todavía quiero tener una relación contigo, y si queremos que lo nuestro sea saludable y feliz, tenemos que aprender a perdonar: en este caso, soy yo la que tengo que aprenderlo.

Claro, no te estoy perdonando a ciegas. Soy consciente de lo que me hiciste y, aunque quiera, nunca lo voy a olvidar. Pero lo que sí voy a hacer es superarlo. El daño ya está hecho, yo lo acepto y lo dejo ir. Creo que de eso se trata el verdadero perdón, no de olvidar, porque olvidar es imposible. Ahora bien, el hecho de que no lo olvide no significa que te lo voy a estar echando en cara cada vez que tenga oportunidad. No, quédate tranquilo por esa parte. Se trata de liberarse totalmente del resentimiento, y eso es lo que yo pienso hacer. Tampoco pienses que me va a acosar el pensamiento tu error todo el tiempo y que eso tarde o temprano terminará distanciándonos. Te lo repito, lo superaré y volveremos a estar como antes, solamente con la promesa que deberás hacerme de que no se volverá a repetir.

[SM-Responsive][/SM-Responsive]

Te voy a ser sincera, todavía albergo ciertos sentimientos de tristeza por lo que me hiciste. Es que nunca me lo esperé de ti. Pero creo que parte del proceso de superación es aceptar esos sentimientos para comenzar a dejarlos ir. Hay heridas, sí, y no voy a tratar de esconderlas. Antes bien, las voy a enfrentar, porque es la única manera de hacer que cicatricen pronto. No te podría perdonar honestamente si me tragara este sentimiento.

Por otro lado, pese a la tristeza que cargo aún, también siento un gran amor por ti. Y ese amor es el que me ha mantenido erguida y el que me ha dado las fuerzas para perdonarte. Creo que aún soy capaz de mirarte y ver al hombre del que me enamoré y no al hombre que me lastimó. Lo miro detenidamente y pienso que no vale la pena renunciar a este gran amor que nos tenemos, que sé que tú me tienes sinceramente, por una equivocación. ¿Es que acaso no es de humanos errar? Como también es de humanos aprender, por eso es que confío en ti y sé que no serás capaz de lastimarme nuevamente.

Te amo, y quiero que lo nuestro perdure. Por eso, por tu error, te perdono. No vuelvas a herirme, te lo pido por favor.

 

Autor intelectual: Lluvia Márquez, basado en un artículo de Sandra Apolinar