Entre tener razón y ser feliz, elige siempre ser feliz.

0
37

 

Es cierto que todos queremos ser felices, pero esa absurda manía de querer siempre tener la razón, más que felicidad, creo que causa demasiados conflictos, resentimientos e, incluso, hasta rupturas, tanto en relaciones amorosas como amistosas, familiares y profesionales. Queremos a toda costa mostrarnos inteligentes y sentirnos engrandecidos, al grado de actuar con prepotencia y arrogancia. Nos enojamos cuando los demás no están de acuerdo con nosotros, con nuestras opiniones o creencias. Y por si fuera poco, insistimos en tener siempre la última palabra en cualquier situación y por ningún motivo reconocemos que podemos estar equivocados.

Nos creemos “dueños absolutos de la verdad”, lo cual hace difícil observar y comprender diferentes puntos de vista, y hasta llegamos a pensar que los ciegos que no ven la realidad a su alrededor, son los demás.

Aquí, lo realmente interesante, no es el egoísmo con el que actúan quienes siempre quieren tener la razón, sino más bien la raíz del problema, que es la falta de autoestima que poseen, ya que en el fondo, creen que si los demás no están de acuerdo con ellas, entonces son poco valiosas o no son dignas de amor. Inconsciente y desesperadamente, son personas que buscan que los demás estén de acuerdo con ellas para sentirse bien, lo cual, nunca logran, ya que ese sentimiento de bienestar, normalmente, siempre viene de dentro de nosotros mismos.

Y aunque poco se dice, el querer tener la razón siempre, es también una forma de violencia o agresión emocional, porque de alguna manera tiene que existir un “ganador” y un “perdedor” y la sumisión de la otra parte es inevitable. Se nos olvida que todos y cada uno de nosotros somos personas maravillosas con muchísimas cualidades y tenemos la elección de ser diferentes, que cada quien puede pensar y creer en lo que necesite para vivir y no por eso tienen derecho de lastimar nuestros sentimientos.

Si bien no podemos estar de acuerdo con algunos puntos de vista, al menos podemos aceptarlos o respetarlos, porque tan importante son tus puntos de vista como los míos. Estoy segura que con esta actitud podríamos vivir más en paz y tener relaciones más sanas donde pueda existir una comunicación verdadera y a un aprendizaje más profundo de las personas.

idio copia

Sería muy arrogante de nuestra parte creer que siempre tendremos las respuestas correctas a todo, porque nadie las tiene. También es muy arrogante no escuchar a los demás, no valorar sus puntos de vista y humillarlos sólo porque piensan de diferente manera. Además, querer demostrar que los demás están equivocados, sólo demuestra tus propias inseguridades y limitaciones. Cuando juzgas a los demás, no los estás definiendo a ellos, te estás definiendo a ti mismo.

Una forma de ser inteligente es aceptar que hay cosas que no sabemos y entender que siempre habrá muchísimo más por aprender. Ser maduros emocionalmente es también ser capaces de admitir cuando estamos equivocados, que no tenemos todas las respuestas, y comprender que, a veces, es necesario ser humildes y disculparnos.

La tolerancia es la mejor cualidad que un ser humano puede poseer. Ella nos permite generar un ambiente de empatía y de esa manera, ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. Nos da esa generosidad que les permite a los demás el derecho de ser diferentes y tener sus propias peculiaridades. Nos concede la grandeza de dejar que la gente sea feliz a su manera. Una persona tolerante y respetuosa con los demás, es capaz de crear relaciones en donde ambas partes ganen.

Entre tener la razón y ser feliz, elige siempre ser feliz. Valórate más, libérate del egoísmo, ahórrate algunas batallas, ábrete a conocer verdaderamente a las demás personas sin importar lo diferente que sean sus opiniones de las tuyas y atrévete a crear relaciones más sanas desde el respeto y la libertad de expresión.

 

 

Autor: Karla Galleta