Para esa persona que siempre me hizo sentir que no era suficientemente buena: te lo agradezco

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No debo ser la única que se ha enamorado de la persona incorrecta. Si a ti también te ha pasado, sabrás entenderme. Sabrás que desde un inicio hay algo que te dice que no deberías estar con él, pistas sutiles pero inevitables que te muestran lo equivocada que estás. Comienzas a cambiar tu forma de ser para adaptarte a él; ya no te sientes auténtica, sino que pretendes ser alguien que no eres sólo por darle gusto.

Si él hace un plan para el sábado que no te gusta, finges estar de acuerdo y accedes solamente para no quedarte sin hacer nada. Pasado algún tiempo comienzas a creer que en verdad te gustan esas cosas que en realidad te desagradan. Sin embargo, la gente que te rodea comienza a darse cuenta de que te estás comportando de manera muy extraña.

Es como si fueras un camaleón, pues te transformas en todo lo que él te pide; el problema es que automáticamente dejas de ser tú misma. Y te das cuenta de ello, pero es como si una terrible inercia te impidiera salir de ese estancamiento, sabes que no eres feliz con él, pero a la vez te da un insoportable miedo a estar sola.

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Afortunadamente, con cada error viene un aprendizaje. Así, aprendes que perdiste mucho tiempo tratando de ser alguien que no eras, aprendes que no tienes que complacer a tu pareja en todo lo que te pida y no te guste, y, sobre todo, aprendes a no dejar de amarte a ti misma por amar a los demás.

Y ahora que has aprendido la lección, lo mejor que puedes hacer es reconciliarte contigo misma y perdonarte por haber caído en una relación que no te convenía. A él, no lo odies, porque de alguna forma fue tu maestro, pues te enseñó que lo más importante de tu vida eres tú misma y que si no te preocupas por ti, nadie más lo va a hacer.

Agradécele a esa persona porque te hizo saber lo valiosa que eres y entender que si no fuiste suficiente para él, fue su problema, no el tuyo. Gracias a esa persona porque encontraste la fuerza interior que te faltaba para dejar de dudar de ti misma. Gracias a él porque aprendiste a reconocer cuando no te aman de verdad. Gracias porque te dio la lección más importante: ámate a ti misma por sobre todas las cosas.