Regálate las flores que esperaste y nunca llegaron

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Desafortunadamente, estamos acostumbrados a sobrevivir, en vez de vivir plenamente. Vamos por el camino sin observar los detalles, comemos sin saborear, bebemos sin tener sed y en muchas ocasiones besamos sin disfrutar. Es como si fuésemos robots carentes de la capacidad de gozar la vida. Nos acostumbramos a la rutina, a trabajar entre semana y a esperar el sábado para salir a beber cerveza con los amigos, pero lo hacemos como autómatas, sin detenernos a disfrutar.

Desconocemos que estamos en esta vida para dejar huella, para marcar un antes y un después, pero, sobre todo, para ser felices y para ser conscientes de esa felicidad. Por ejemplo, generalmente los lunes son días de tedio, porque apenas inicia la semana laboral y tenemos un montón de tareas por hacer, pero, ¿por qué no nos damos cuenta de que tenemos la dicha y la fortuna de estar vivos un día más? Si lo hiciéramos, nuestra actitud cambiaría, y seríamos capaces incluso de disfrutar plenamente de actos tan sencillos como beber una taza de café por la mañana.

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Es cierto, en la vida no todo es alegría. Tenemos altas y bajas, días buenos y días malos, pero si somos capaces de regalarle una sonrisa a nuestros problemas y de poner nuestra mejor actitud antes los inconvenientes, habremos ganado una batalla importante.

Ha llegado el momento de que te liberes de todas esas cargas que te han arruinado la espalda y el alma. Respira, mira hacia el frente y pregúntate, ¿qué es lo que me impide ser feliz? Te darás cuenta de que el único que puede responder a esa interrogante eres tú. Tú sabes cuáles son tus cargas, tus pesares, tus dolores. ¡Mándalos a volar y dile hola a la felicidad! Sonríe, baila, brinca, tómate esa copa de vino que se te antojó desde la semana pasada… en una palabra, consiéntete.

Mira tus caricaturas favoritas, ve al cine sola a ver esa película que quieres, escribe esas palabras que traes atoradas en la garganta, desahógate.

Debes darte cuenta de que tu felicidad está en tus manos y de que mereces mucho más de lo que actualmente te estás dando. ¿Te prometieron flores y nunca te llegaron? ¡Regálatelas tú misma! Tú eres el propio amor de tu vida, ¿por qué no tener esos lindos detalles contigo misma? Cómprate esos chocolates que se te antojaron, sin estar pensando en que vas a engordar. Quiérete, consiéntete. ¿Estabas esperando un día especial para lucir esos lindos zapatos que te encantaron y que compraste hace meses? Póntelos hoy mismo, nada más porque sí, no para agradar a los demás sino para sentirte bien contigo misma.

Olvídate de los prejuicios y del qué dirán, sé la persona que tú quieres ser. Si no te sientes a gusto con lo que eres ahora, cambia lo que tengas que cambiar; el chiste es que te sientas cómoda con tu existencia, la vida no tiene por qué ser una dificultad, sin embargo, creo que a veces nos la complicamos demasiado.

Libérate de tus miedos, aprende de tus errores, trázate metas y muévete con locura y pasión por lo que amas. Mírate al espejo, eres bella, así como eres, y mereces ser feliz.   

 

 

Autor: Carol Iturrizaga Calderón