Remolinos

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Elegía entre dos diseños de un mismo producto a la par que hacia cuentas mentales para saber si la plata me alcanzaría para llevar todo lo que quería. Mucha gente a mi alrededor se encontraba en la misma situación y más de uno dejaba en góndola las cosas al ver que el dinero no les alcanzaba.

Entonces levanté la mirada y apareció delante mio como salido de la nada: caminaba decidido y me miraba a los ojos con la firmeza de un hombre observando una mujer desnuda. Sostuve esa mirada durante el instante desde su aparición en el pasillo hasta que pasó por mi lado, ahí miré el piso tratando de ignorar los torbellinos que su caminata generó en el aire y estoy segura de haberme puesto colorada por el miedo de que alguien más haya visto mi desnudez.

Felizmente eso es algo que sólo él pudo notar a pesar de mis dos remeras, pulover, jean, botas y campera. Me di vuelta y lo busqué, estaba a dos metros de espaldas a mi: tenia zapatos, un pantalón violeta y un saco gris, todo esto le daba un aire elegante y divertido que le combinaba bien con el pelo corto que empezaba a tener tonos grises en la nuca. Con la mano derecha sostenía algo para consultar un precio en una maquina dispuesta para tal fin, mientras la izquierda caía levemente separada del cuerpo: ahí resplandecía un anillo plateado… como siempre que me cruzo algún portador de una mirada tan poderosa.

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“No voy a volver a verte” pensé, así que cuando pasó por mi lado disfruté en silencio el aire arremolinándose a la par de sus pisadas, y ya en la línea de cajas sonreí maliciosamente al notarlo perder un poco la compostura, buscando algo alrededor hasta que me encontró, accidentalmente casi al lado suyo.

Aprovechó cada movimiento que pudo hacer para levantar la vista y decirme con la mirada un mensaje que no me llegó con total claridad, hasta que antes de irse con esa mujer que lo acompañaba hizo relucir una sonrisa e intentó hacerme sentir desnuda nuevamente. “Ya, andate” le respondí con el pensamiento.

Sé que pudo verme otra vez pero ahora no logró inquietarme como antes, fue ahí que nos despedimos de la misma manera en que nos presentamos. Finalmente se alejó de mi perdiéndose entre el ir y venir de la gente.

Autor: Chicadelsur