¿Por qué piensas en quien ya no piensa en ti?

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También los pensamientos son una forma de amor. Y el amor… no se desperdicia.

–Karla Galleta.

Es verdad, cuesta muchísimo entender que las historias terminan, que por más que nos empeñemos, las cosas no volverán a ser como antes, que el pasado es exactamente eso, ¡pasado!, y que el presente nunca volverá a ser igual. Cuesta saber que nos la jugamos por alguien, que apostamos lo que teníamos, y al final, hemos perdido. Pero, sobre todo, es difícil olvidarse de quien estuvo contigo, de aceptar que esa persona no es para ti y seguir empeñado en recordarla, cuando ella, ni por un momento piensa en ti.

Es que en el amor, es precisamente donde nos volvemos más vulnerables, donde desaparecen nuestros límites mentales con mayor facilidad y donde más sufrimos. Y pareciera que sufrir por amor se ha convertido en algo tan “normal” o “habitual”, aunque bien sabemos que por nada tendría que ser así. Nada tendría que estar más lejos de la realidad.

Es obvio que cuando alguien que amamos ya no está presente en nuestra vida, duele y se extraña un montón, pero tenemos que llegar a un punto en que tenemos que fríos y auto-críticos con nosotros mismos,y responder si realmente merece la pena seguir pensando en alguien que ya no quiso estar a nuestro lado, sea cual sea las razones que te ha dado para hacerlo. Está bien que digas que porque le sigues amando, es natural, pues tú no le dejaste, fue ella quien te dejo y dio por terminada la relación. Y quizá si te quiere, pero no a su lado y menos para compartir su vida contigo.

Todos sabemos que, quien se va tiene siempre todas las de ganar, aquí no hay opción a error, es quien tiene mayor porcentaje de olvidar más fácilmente, debido a que tiene toda la intención de hacer borrón y cuenta nueva sin importarle los momentos que pasó a tu lado. Si dejas algo, es porque ya no te importa, no te interesa, ya no lo amas. Porque lo que se ama se siente, se necesita y se extraña, así de sencillo.

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A veces, sigues pensando y recordando a esa persona por esos días en que todo era maravilloso y encantador, sigues enganchado a ese sentimiento por todo lo que producía en ti, lo que te hacía ver, por como trasformaba tu vida y lo que te hacia sentir. Pero aveces, el amor ciega a tal punto, que nos queremos auto convencer que esa persona todavía nos quiere o nos ama, pero estaba en un mal momento. Incluso, hasta llegamos a pensar que de alguna manera somos culpables de que esa persona tenga tanta indiferencia hacia nosotros, pensamos que algo no hicimos bien. Y no es verdad. Si tu diste lo mejor de ti, esa persona no tenía por qué irse por tu culpa. Simplemente no queremos darnos cuenta que ya no nos quiere o no le importamos y por eso tiene esa actitud. Pero lo malo no esta en ti, ni tampoco en la otra persona, sólo que la historia llego a su final.

Pero, no!, lo siento, el amor no es ciego, los ciegos somos nosotros mismos, por auto-engañarnos y tener tan baja autoestima. Por permitir que los recuerdos te malogren el día, por pensar en alguien que sabes que no está haciendo lo mismo, porque si fuera así, estaría a tu lado y no se hubiera marchado. Amar no es sufrir, quien te ama te procura al máximo, sería incapaz de hacerte sentir mal, se preocupa por tu bienestar y hace todo lo posible porque te encuentres bien, te apoya y estará a tu lado pase lo que pase. Así que todo lo que no sea esto, te hará sufrir, y por lo tanto, YA NO ES AMOR.

Tenemos que tener en mente siempre el principio de reciprocidad: dar y recibir, en mismas circunstancias. Al seguir pensando en esa persona que ya no piensa en ti, tú estás dando amor y recibes a cambio una bofetada… El trueque no es justo ¿verdad? Es momento de dejar atrás el pasado, y hacerte cargo de tu destino. Los recuerdos de algo que ya no es, tienen la particularidad de empañar nuestros más dichosos presentes. Entonces…

Si alguien ya no piensa en ti, supéralo e intenta lo mismo; recuerda que el amor, no se desperdicia.

Autor: Karla Galleta.