¿Por qué te duele tanto que tu ex esté con alguien más?

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Todos en algún momento hemos vivido la ruptura de una relación. Se terminó. Ya fue. Estás tratando de seguir adelante, y de hecho, piensas que estás haciendo un muy buen trabajo, considerando lo difícil que es sanar los corazones rotos y lo mucho que las ex parejas se quedan en la mente. Sientes orgullo. Has dado un paso importante: tienes esperanza y te sientes optimista para superar este bache. Pero ¿qué pasa cuando te enteras de que tu ex pareja ya está con otra persona? ¿Por qué te duele tanto que esté con alguien más, independientemente de si la amas o no? Da igual el tiempo que haya pasado: horas, días, semanas o meses; descubrir que la persona a la que has amado tiene ya una nueva relación remueve todos los cimientos del corazón.

Y es que de alguna forma, aunque francamente muy difícil, intentamos afrontar la ruptura de la mejor manera, pero cuando nos llega a la mente la posibilidad de que otra persona ocupe un lugar que tiempo atrás solíamos ocupar nosotros, sentimos como una patada en el pecho la cual creemos no vamos a soportar. Se nos derrumba el ego con la sola idea de haber sido remplazados. Tal parece que aquella persona que una vez creyó que éramos únicos, especiales e insustituibles, ha dejado de creerlo, y peor aún, también nosotros empezamos a creer que no fue verdad.

Es más, si te detienes un momento a pensarlo fríamente, sabes que “no deberías” sentirte así, probablemente hasta te sientas un poco tonto(a) y culpable por pasarla tan mal con esta idea, cuando racionalmente sabes que ya no es tu pareja y que ambos tienen derecho a rehacer su vida. Incluso, muchas veces los celos, la tristeza, la frustración y el enfado, inevitablemente, se apoderan de ti. Sin mencionar que tus conversaciones, tus comportamientos y tus miradas ausentes sólo dicen que aún tienes a esa persona demasiado presente en tu día a día, hasta tal punto que, aveces, comienzas a obsesionarte.

Rápidamente aparecen en tu mente preguntas como: “¿Ya me habrá olvidado?” y tras esa, “¿Qué tendrá que no tenga yo?, ¿Cómo será?, ¿Le hará más feliz?, ¿Tan fácil soy de olvidar?” y un largo infinito de cuestiones que nunca tendrán respuesta.

Y es aquí donde quiero decirte, que cuanto más dependas de la valoración de la ex pareja para sentirte bien, más dura será la caída si te dejan por otra persona.

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Hay millones de personas en el mundo, de las cuales a algunas les importarás mucho. A otras les importarás un poco. Y a un inmenso contingente les importarás absolutamente nada. Si tu autoestima depende de los sentimientos que puedan tener todos ellos hacia ti, serás como una veleta que gira en todas las direcciones, sintiéndote alternativamente feliz, desgraciado/a, ninguneado o importante según le dé el viento a quien tú le estés entregando el superpoder de regalarte tu medida como ser humano.

Evidentemente, la clave es empezar a integrar a tu ex pareja en los miles de millones de otras criaturas cuya opinión sobre ti te importan un bledo. No, no te sentirás así en cinco minutos, ni en cinco días. Pero esto ha de señalar tu primer punto de partida.

Si tu ex está con otra persona o sospechas que puede estarlo, tienes dos opciones: o rebuscar incansablemente toda información posible para confirmar tus sospechas o para fustigarte con fotos alegres de pareja, amorosos estados de Whatsapp y demás historias (con las consiguientes y sufrientes comparaciones); o bien distanciarte completamente, impedir que te llegue cualquier tipo de información y hacerte a la idea de que tu autoestima pasa a ser asunto de tu exclusiva jurisdicción.

Cuando una relación se termina es necesario que exista un momento de reconstrucción, de volver a recoger todo el afecto y las esperanzas que se han puesto en otra persona y devolvértelas a ti mismo. Para ello, necesitas un tiempo a solas, un tiempo para sanar heridas, en el que puedas mirar atrás con objetividad para ver qué fue lo que fallo, y qué puedes aprender de ello para no volver a repetirlo en futuras relaciones.

Has nacido libre, responsable y sin excusas. No te han diseñado para hacer feliz a esta persona, ni a ninguna otra. Si no es feliz contigo y opta por buscar un camino distinto, siempre será por su propia conveniencia y bienestar. No constituye un ataque contra ti con el objeto de arruinarte la vida.

¿Que no te lo mereces? Las personas no te van a tratar como mereces: te tratarán como creen merecer ellos.

Saber que hay otro u otra, ya sea como catalizador de la ruptura o como nueva pareja reciente, siempre es un trago difícil. Hay quienes contactan con el ex para exigirle explicaciones de su actitud. Hay quienes piensan que debería existir un tiempo de luto por respeto a quien se dejó. Hay quien acusa al otro de sustituirle como si fuese un simple objeto. Todo esto son manifestaciones de la fase de negación del duelo: nuestro cerebro sigue aferrándose al concepto de pareja en torno a alguien que ya no lo es. Todo reproche o reclamo es sólo una manera más de pedir un amor que se nos está negando.

 

¿Pedir explicaciones?

El amor y el enamoramiento no son matemáticas y nadie podrá darte las soluciones para los etéreos logaritmos del corazón, del deseo, del ego o de la felicidad. Si en toda la humanidad aún nadie ha sabido explicar científica, filosófica o poéticamente, porqué empieza y acaba un amor, tu ex tampoco va a poder hacerlo.

 

¿Exigir un luto?

Sé honesto/a. Si ahora mismo apareciese una persona que te hiciese sentir bien, que alejase el dolor, serías el primero que se olvidaría del famoso luto. El luto es una estado emocional: no se elige.

 

¿Sentirse sustituido?

Si tú viviste el amor; si para ti esta última pareja fue especial, una persona única, que disfrutaste descubriendo, enhorabuena. Has sabido amar. ¿Que tu ex no puede o no pudo? Pues eso él/ella se lo pierde.

 

Periodo de duelo

 

El periodo de duelo no es algo sencillo de superar, muchas personas prefieren tomar “atajos” para evitar el sufrimiento de enfrentarse a la pérdida, por lo que no terminan de afrontar los cambios que han ocurrido y, pueden permanecer “enganchados” sentimentalmente a sus ex parejas, aun sin que el amor siga presente.

Este tipo de situación suele darse con muchísima frecuencia y es que la ceguera que hay ante el amor es extraordinaria, ver y aceptar que la persona de la que uno ha estado enamorado no es lo que esperaba es algo que realmente cuesta a muchas personas, es un impedimento para poder avanzar hacia una relación mejor y de encontrar el equilibrio personal.

No se trata de negar tu sentimiento, ni de prohibirte sentirte mal por esto. ¿Por qué iba a sentarte bien que tu ex estuviera con otra persona? ¿Por qué se supone que esto no debería afectarte? ¿Quién dice eso? ¿Es que eres frío como un témpano? ¿Es que tienes que anular tus emociones? Noooooo, desde luego que no, empieza por aceptar que te molesta que tu ex tenga pareja. Es molesto sí, pero soportable.

Es doloroso sí, pero puedes sentir dolor y a la vez ir avanzando en tu vida. ¿Aprecias la diferencia de planteamiento? Tu dolor es una molestia que con el tiempo irá disminuyendo, acéptala. Si te propones ser indiferente, estarás negando una realidad y una emoción lícita, y paradójicamente la emoción se volverá más intensa para que le prestes atención, como un niño pequeño al que no haces caso.

Cuando uno está viviendo ese momento de primera mano parece que la sensación no va a terminar nunca, que los sentimientos de minusvalía no van a desaparecer, pero la realidad es que no hay nada como el tiempo para poder sanar las heridas y ver todo desde otra perspectiva.

jjjjjuuu

 

 

Atrévete a decir adiós 

 

El hecho de que tu ex pueda rehacer su vida es una consecuencia de la ruptura, no es la causa. El problema real y concreto es que la relación le provocaba malestar a uno o a ambos. ¿Qué importa lo que pueda hacer después de ti, si lo que tenías ya no funcionaba o no le convencía? Cuanto más tiempo inviertas en dirigir tus pensamientos hacia la vida sentimental de tu ex, más retrasarás la aceptación de algo más relevante: tu relación se ha acabado, ha llegado a su fin, por uno o por ambos, no había motivos para seguir.

Hay personas y relaciones que sólo ocupan un tiempo y un espacio en nuestras vidas, y eso no las transforma en inexistentes, ni anula lo que nos aportaron. Permítete avanzar un capítulo más de la vida, no te resistas a quedarte en la misma página, ¿es que ya no quieres leer más?, ¿no sientes curiosidad por lo que te queda aún por vivir? Sí, pues adelante. Lo de ustedes tuvo su momento, su función en cada uno de los dos, ahora te toca buscar un aprendizaje de ello, o quedarte estancado en el dolor y la negación.

En realidad, la ex pareja ya no te debe nada. Te guste o no, no va a reprimir sus deseos o acondicionar su manera de vivir sólo para que tú te sientas mejor. Cuanto antes asumas que la única persona responsable de hacerte feliz eres tú mismo, más rápido darás con el foco adecuado para tu recuperación.

Así que cada vez que sientas la tentación de compararte, de victimizarte, de reclamar o de hacerte de menos porque tu ex pareja se enamoró de alguna otra persona, ponte frente al espejo y mírate a los ojos. Ahí delante tienes al amor de tu vida. La única persona que puede y debe valorarte, aceptarte y hacerte feliz. La única persona que de verdad piensa que eres único y que nadie podrá sustituirte. Tiéndele la mano y empiecen a caminar juntos.

Nadie puede permanecer en una relación en contra de su voluntad; todos somos libres y el amor viene y se va sin ataduras. Atrévete a decir adiós y deséale a tu ex lo mejor. Siéntete feliz de que él ya encontró el amor nuevamente. Después de todo, es una persona que ha significado mucho en tu vida. Debes querer amor y felicidad para él. Tú también los tendrás, por lo que no hay necesidad de sentir amargura.

 

Autor: Karla Galleta